|
|
EMERGENCIAS EN ADICCIONES
Voy a contarles una breve historia real.
Luba, “el ángel de Bergen-Belsen”, en 1944 estaba presa por su condición de judía, en Auschwitz.
Tuvo que cargar y transportar cadáveres en los camiones.
En el campo de concentración estaba al cuidado de niños destinados a la muerte.
Se hizo cargo de 54 niños de 6 meses a 14 años arriesgando su vida cada día por leña y alimentos.
El 15-4-1945 fue la liberación del campo de Bergen Belsen; Luba trasladó a los chicos a Holanda entendiendo la emergencia, la urgencia, su rol en esta vida, su lugar dentro de la sociedad y su forma de mirar a Dios a los ojos.
Salvó 54 vidas; niños destinados a morir en manos de los nazis.
Lejos de conformarse regresó a curar enfermos de tifus.
Mi pregunta es la siguiente:
- Luba salvó 54 vidas ¿Cuántas vidas salva el adicto? NINGUNA
- Luba se hizo cargo de 54 niños ¿El adicto puede hacerse cargo siquiera de un niño? ¿Puede ser responsable por su hijo? La respuesta es NO.
- Luba entendió cuál era su rol en esta vida, cuál era su lugar dentro de la sociedad y cómo mirar, ver y descubrir a Dios.
¿El adicto entiende estos aspectos?
Las emergencias en adicciones consisten en acudir con rapidez y sin titubear, alzar al adicto caído e internarlo en el acto en una Comunidad terapéutica de puertas cerradas para su protección y salvación.
EMERGENCIAS PARA DROGADICTOS
Los drogadictos son poseedores de almas temerosas y despechadas; generalmente los vemos intolerantes, pendencieros defendiendo esa embriagante combinación de un fascinante contraste de estilos estudiado y descrito 1500 años antes de Cristo por Moisés y luego en el siglo IV a de C: por Sócrates, Platón y Aristóteles confirmando en sus reflexiones que la adicción es un camino hacia la debilidad.
Una suerte de debilitamiento espiritual que quiebra la voluntad del alma y del intelecto.
Los adictos “sacerdotes del diablo” creen que la perversión y el poder son las metas. En medio de torturas inolvidables disfrutan del recorrido hacia la oscuridad mostrándose neosatanistas o hipersatánicos que rechazan la sumisión frente a las normas y pautas del tratamiento de rehabilitación para drogadictos que se realiza en la Comunidad terapéutica de puertas cerradas. Los adictos, encarcelados dentro de sus propios malestares ven la sumisión, la obediencia de normas, el entregarse a someterse a un reglamento interno de convivencia como un irrespeto que recorta sus libertinajes.
En los familiares del adicto el terror se convierte en algo común; el adicto de la familia pasa a ser el rostro de la desgracia con un pedido de ayuda constantemente expresado en cada acto descontrolado.
La internación del inadaptado es la última súplica de su demencia mientras contradictoriamente se niega a abandonar ese microcosmos del ilógico mundo en el que subsiste.
Las emergencias para drogadictos desaparecen en gran medida cuando los individuos son internados y alojados en la Comunidad terapéutica a puertas cerradas.
Es mejor prevenir que lamentar. Recordemos que el adicto vive en un tumulto porque quizás lo provoca intencionalmente para alimentar su desorden.
Con su alma oscura, con su abandonada depresión y su expresión trágica se sumerge en una iglesia satánicamente psicotizada negando el juicio final como también su propio encarcelamiento.
En la Comunidad terapéutica cerrada encuentra una mezcla de apasionamiento e intensidad, un carisma que le permite redescubrir ese destino pleno de luz y de trascendencia.
En el adicto, la emergencia es constante, el deterioro es permanente y su internación es urgente.
COMUNIDAD TERAPEUTICA DE REHABILITACIÓN PARA ADICTOS
Martin Luther King y su enseñanza
Quiero citar y recordar a Martin Luther King para que los adictos reaccionen. Luther King fue encarcelado 14 veces, muchos adictos también pero... ¿los motivos fueron similares?
Luther King se dedicó a defender los derechos del hombre mientras el adicto siempre puso todo de sí para violar los derechos suyos, de sus familiares o vecinos.
Martín Luther King se dedicó a hacer el bien; el adicto se dedicó a hacer el mal.
Derrochar, mentir, robar, engañar, lastimar, perturbar… Ésas son sus actitudes y conductas.
La casa de Luther King fue bombardeada 3 veces. El adicto bombardea cientos y miles de veces con sus demandas, reproches y exigencias.
Martin Luther King fue apuñalado en una ocasión. Muchos adictos viven apuñalando a sus víctimas en robos y asaltos, en peleas carcelarias, en rencillas estando drogados o alcoholizados.
Luther King en plena manifestación en Washington, cuando arriesgaba su vida por los derechos de la gente de color dijo: “Ahí va mi gente, debo apresurarme para alcanzarlos”.
El adicto suele decir lo mismo “ahí va mi gente” (se refiere a la lacra drogada y ebria), “debo apresurarme para alcanzarlos y no quedar afuera”
Esto significa juntarse con el lúmpen para obtener así sustancias y alcohol para compartir y “colocarse”.
Martín Luther King murió asesinado a los 39 años. Los adictos también mueren jóvenes, pero en tiroteos delincuenciales, en peleas en estado de intoxicación, en accidentes de automóviles o de motos, en hospitalizaciones por sobredosis, en golpizas, drogados y enajenados.
A Martin Luther King lo recordamos como un ejemplo de honestidad, de rectitud, de perseverancia, mientras que a los adictos los recordamos con tristeza y con impotencia.
Si al drogadependiente o al alcohólico no se lo interna a la mayor brevedad posible en una Comunidad terapéutica cerrada para la realización de su tratamiento de rehabilitación en adicciones, continuará agonizando en ese mundo sin corazón.
Cuando el adicto se involucra con su tratamiento, se involucra con el alma de toda una sociedad que lo necesita sano, coherente y lúcido.
EMERGENCIAS PARA ALCOHOLICOS
LUTERO - EL ALCOHÓLICO - LA COMUNIDAD TERAPEUTICA
Acudir en una emergencia para salvar a una persona alcohólica es un acto de amor.
Los alcohólicos muestran una tremenda ansiedad, una debilidad del carácter, miedos irracionales y fobias.
Los enfermos dipsómanos no pueden ocultar sus temores, sus síntomas pueden incapacitar a toda una familia ya que experimentan un terror absoluto. Terror al bienestar, miedo a vivir. El pensamiento negativo del alcohólico retroalimenta la ansiedad del paciente y sus ganas de caer; su necesidad de perturbarse y de sufrir.
El tratamiento de rehabilitación para alcohólicos internados en la Comunidad terapéutica de puertas cerradas nos muestra cómo la terapia conductista cognitiva expone al paciente a aquello que más teme.
Así como Lutero dedicó décadas a la creación de una fé rival, así como tradujo la Biblia del griego al alemán en 1521, el alcohólico debería dedicarse varias décadas al estudio y a la práctica del Programa de los Doce Pasos para salvar su propia vida y la de sus compañeros dipsómanos.
Estudiar cada uno de los doce pasos durante meses y años, leer, debatir, desarrollar cada concepto en cuadernos y más cuadernos, conferencias y más conferencias, terapia y más terapia.
Lutero quedó en la historia universal, capitalizó la reforma protestante.
¿Qué reforma aportará cada alcohólico a su existencia?
Goethe fue admirador de Lutero. ¿Quién es admirador del alcohólico?
En la Comunidad terapéutica Cerrada, el alcohólico se encuentra con la voz del coraje interior.
Descubre qué significa sentirse parte de algo muy bueno que es más que uno mismo.
Como una heroica figura Shakesperiana lucha una batalla sin cuartel contra la apatía, alimenta su deseo de restaurar la paz y la salud; se muestra a sí mismo que con las reformas que proporciona a su alma puede salir airoso.
El tratamiento de rehabilitación para Alcohólicos es una sólida respuesta cuando surgen las emergencias en adicciones; con calma y humildad se puede dar inicio a una revolución que transforma la mente, el cuerpo y el alma, asegurando la liberación interior.
Los centros de rehabilitación para adictos demuestran un profundo rechazo por las injusticias y son el mayor compromiso con Dios, con la vida y con el amor.
|
|