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LA COMUNIDAD TERAPÉUTICA LUJOSA, CARA Y CONFORTABLE
La Comunidad terapéutica cara, donde el tratamiento de rehabilitación en adicciones se lleva a cabo con niveles superiores de confort es algo poco visto y conocido en Argentina.
La estructura edilicia de la Comunidad terapéutica confortable debe ser un predio de primerísimo nivel con:
Cómodas habitaciones individuales, luminosas, amplios ventanales con vista al parque y a los jardines, aire acondicionado, calefaccionamiento, baño privado completo y con jacuzzi o bañera. Televisión color por cable, amplios placares y un nivel de hotelería y de alimentación 5 estrellas.
Debe tener un gimnasio completo, pileta de natación, solarium, parque con añosa arboleda, juegos para niños (hamacas, toboganes, etc.), canchas de fútbol, de voley, paddle y tenis, reposeras, teléfonos inalámbricos, telefonía celular, computadoras, Internet, biblioteca, salón de usos múltiples, cocina industrial, mobiliarios y vajilla uniforme y de calidad.
Amplio estacionamiento, servicio privado de ambulancias, buen acceso (preferentemente asfaltado), juegos de mesa y de salón, habilitación municipal, ministerial, matafuegos en regla cargados y vigentes, disyuntor eléctrico, freezers, hornos microondas, reproductores de VHS y de DVD.
En fin, esta estructura requiere de una inversión no menor a los trescientos mil dólares, siempre y en cuanto fuese un predio preparado para alojar cómodamente a 15 adictos.
Si la población fuese mayor, deberíamos hablar de inversiones de 500.000 a un millón de dólares para contar con un predio de primer nivel para alojar a 30 adictos.
Ahora bien ¿Cómo sería la psicoterapia y el equipo profesional cinco estrellas en la Comunidad terapéutica más cara y más lujosa?
Yo presentaría un diseño convencional con psicoterapia grupal diaria de 8 a 9 Hs. en la mañana y de 19 a 20hs para trabajar el Programa de los Doce Pasos de Alcohólicos Anónimos y de Narcóticos Anónimos, incorporaría 3 sesiones semanales de psicoterapia individual con profesionales de la talla de Yaría, Juan Carlos Rossi o Eduardo Kalina.
Complementaría el tratamiento de rehabilitación para las adicciones con sesiones semanales de terapias familiares realizadas por máximos expertos como los licenciados Eduardo Del Mármol, Hugo Etchandi, Lic. Elsa Gervasio o el Dr. Eduardo Gonzalez.
Armaría un sistema de guardias diurnas y nocturnas con directores con sólida experiencia y que hoy día son Presidentes de Centros de Rehabilitación para las adicciones como Julio Nativo, Carlos Souza, Daniel Duarte o Nilda Casenave. Me refiero a personas responsables, capaces, serias, y con sobrada capacidad de resolución.
Presentaría como parte del Tratamiento de Rehabilitación para las Adicciones a realizaciones semanales de cine-debate proyectando dramas o documentales que tuviesen que ver con la drogadependencia, con el alcoholismo, con los trastornos de conducta como: “El coraje de Volver”/ “Francis”/ “Adiós a Las Vegas”/ “Y mañana lloraré”/ “Doble Vida”/ “Veintiocho días”/ “Mariposas de la noche”/ “Beautiful Dreamers”.
Una vez finalizada la proyección llevaría a cabo un debate temático de 2 horas de duración para evaluar cómo se sintió cada residente durante la proyección y qué mensaje le dejó la película.
Además incorporaría un taller literario diario con una duración de 1 hora para leer cuentos breves, resúmenes de biografías, análisis de novelas, pasajes bíblicos, enseñanzas del Corán, técnicas holísticas de programas de autoayuda para elevar el nivel cultural y adquirir mayores conocimientos e información.
Incorporaría en el Staff profesional a una nutricionista, a un profesional de educación física, a una profesora de Yoga, a un religioso de cada una de las cinco religiones serias y monoteístas, a un médico clínico; complementaría la programación terapéutica con clases de teatro, talleres artísticos y creativos, la presencia permanente de psiquiatras, psicólogos y directores terapéuticos.
Yo creo que el índice de rehabilitación y los porcentajes de aciertos serían los mismos, pero aquellas personas de mayor poder adquisitivo vivirían más cómodas y mejor.
TRATAMIENTO DE REHABILITACIÓN PARA DROGADEPENDIENTES
En mis 20 años de trabajo en la Asistencia de mujeres adictas me ocupé de la coordinación de los tratamientos de rehabilitación para las adicciones de mujeres alcohólicas, drogadictas, vagas y mantenidas, desequilibradas, pacientes duales, bi-polares, violentas, depresivas, transgresoras, marginales.
Yo creo que en la Comunidad terapéutica de puertas cerradas hemos observado que habiendo llegado al punto más bajo de su vida, la mujer adicta, ruborizada ante su propia desvergüenza presenta una personalidad dividida y agitada.
En el tratamiento de internación para drogadependientes vemos como su horizonte se había reducido para dedicarse a agonizar frente a cada detalle en ese pasado de vicio, error, pecado y psicopatología.
Agonizando en sus estados de alteración, la mujer adicta se ahogaba en sus tentaciones con una impaciencia que la hundía en su propia involución.
El tratamiento de rehabilitación en un instituto especializado en adicciones resulta ser un premio la paciencia, una epopeya llena de presagios donde la mujer adicta se da cuenta que crecer significa prestarse más atención a sí misma, a su familia, a la sociedad y por sobre todo a Dios.
En la Comunidad terapéutica de puertas cerradas pude comprobar cómo la mujer adicta inmensamente leal a su terapia combate su constante insolencia recorriendo su nueva pirámide de necesidades.
La mujer drogadependiente y alcohólica, adicta a cócteles, píldoras, polvos para aspirar, inyecciones de cocaína, sal de anfetaminas, Ketalar o Rohypnol se da cuenta en su entrenamiento psicoterapéutico diario que hay diversos niveles de abstracción en el pensamiento humano.
Entiende en su proceso reeducativo que la internación para drogadependientes no es unas propuestas llena de paliativos o de falsas medidas.
En un campo de guerra ambulante identifica que la adicción es en parte la raíz de otros problemas y que otros factores son o fueron la raíz y la plataforma de su adicción.
En su vida anterior de adicción y derrumbe, la tensión podía sentirse en el aire, rugía con ferocidad cuando bebía entreteniéndose con maníacos utilizando los viejos códigos medievales.
Una vez leí que Richard Burton en plena etapa de alcohólico enfurecido en su relación con Liz Taylor dijo “el mundo siempre se entretuvo con nosotros, un par de maníacos”.
Las vidas de los adictos son de todo, menos privadas. El azar los habita y es parte de sus angustias.
Creo que la religiosidad, la racionalidad o el cientificismo apuntan a vulnerar el azar.
La Comunidad terapéutica a puertas cerradas pretende ser una jaula de oro:
“Jaula” porque mantiene ahí alojado al individuo sin régimen de salidas ni abandono del tratamiento.
“De Oro” porque salvar la vida y encontrar el bienestar vale mucho más que el oro mismo.
COMUNIDAD TERAPÉUTICA A PUERTAS CERRADAS
TEMISTOCLES Y PERICLES
Es un lugar y una propuesta donde expresarse, incorporar conocimientos, fortalecerse y pelear.
Así como Temístocles aquél gran general ateniense peleó bien fuerte en la batalla de Maratón, fue severo, tajante y castigador, la Comunidad terapéutica a puertas cerradas debe ser también severa, tajante y brindarle un duro castigo a la adicción.
Cuando estudié que Atenas fue la primera democracia de la historia me pregunté si en los tratamientos de rehabilitación para los adictos el espíritu debe ser democrático o rígidamente verticalista, autoritariamente estructurado y fuertemente disciplinado.
El paralelismo sería: así como los griegos destrozaron a los persas en el año 480 a de C., los adictos internados en tratamiento deben destrozar esas cadenas que lo han sujetado al malestar, esas costumbres que lo arrastraron al desacierto y esas prácticas que sólo generaban rechazo y desacuerdo en sus familiares.
Cuando pasamos de Temístocles a Pericles su sucesor, nos enteramos que el origen aristocrático y una esencia antidemocrática sirvieron para remodelar Atenas, impulsar las canteras de mármol, construir el Partenón en 15 años, privilegiar el arte, los escultores, artesanos, la construcción y el progreso. ¿Esto qué nos dice?
A mí me enseña que si Pericles dedicó 15 años en construir el Partenón, el adicto deberá dedicar 15 años de su vida a construir su tratamiento, su bienestar, su familia, sus logros laborales.
Pericles no lo logró en 3 meses.
El adicto tampoco logrará alcanzar semejantes objetivos en unos pocos meses de tratamiento.
Si Pericles le dio privilegio al arte, a la filosofía y al progreso, el adicto internado en la Comunidad terapéutica de puertas cerradas deberá hacer lo mismo. Construir su espíritu y rediseñar su alma encontrando en la religiosidad de su psicoterapia, en el encuentro con Dios, dentro de su tratamiento de rehabilitación para drogadependientes el progreso interior, el bienestar interno y externo.
En lo único que me detendría a discutir con Pericles es en esencia Anti o poco democrática que utilizó y que la Comunidad terapéutica debe conocer, promover y defender.
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