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TRATAMIENTO DE REHABILITACIÓN EN UNA INSTITUCIÓN ESPECIALIZADA EN ADICCIONES
En 1992 me invitaron y convocaron a esas reuniones mensuales que se llevaban a cabo en el Hotel Bauen organizadas por la Federación Argentina de Comunidades Terapéuticas.
Conocí 50 INSTITUCIONES ESPECIALIZADAS en la rehabilitación de adictos, sus 50 directores y fundadores.
Entendí que existía mucha gente capaz y bien formada profesionalmente que se dedicaba con vocación y gran dedicación a la rehabilitación de adictos.
Con diversas modalidades, estilos y técnicas comprobé que tanto las Comunidades Terapéuticas Profesionales, las Comunidades Terapéuticas de puertas cerradas, las Comunidades Terapéuticas abiertas, las Comunidades de Vida, las clínicas, las Comunidades Terapéuticas Religiosas, todas eran y son Instituciones Especializadas en las adicciones brindando cada Asociación o Fundición a su manera:
Tratamientos de rehabilitación para adictos
Tratamientos de rehabilitación para drogadictos
Tratamientos de rehabilitación para alcohólicos
Tratamientos de rehabilitación para drogadependientes
Tratamientos de rehabilitación para delincuentes
Tratamientos de rehabilitación para mujeres adictas
Tratamientos de rehabilitación para menores de edad
Observé que cada líder institucional tenía más de 10 años de experiencia en estas patologías y que hoy en el 2007 somos especialistas con 25 o 30 años de experiencia en el trabajo con miles de adictos.
Hemos llegado unánimemente a la conclusión que un adicto no se rehabilita sólo con amor.
Fueron 100 horas de debate, estudio y capacitación en 20 jornadas con los mejores profesores y panelistas como el Dr. Claude Olivenstein, el Dr. Osvaldo Fierro, el Lic. Juan Carlos Rossi, el Lic. Daniel Campagna, el Dr. Carlos Cagliotti las que me hicieron corroborar que un adicto necesita:
- Ser internado y alejado de su ambiente adictivo para garantizar su asistencia.
- No debe participar en psicoterapia si no se encuentra sobrio, lúcido y libre de consumo de drogas y de alcohol.
- Al adicto internado hay que brindarle amor, afecto, cariño, buena onda pero también límites, inflexibilidad, tolerancia cero y firmeza.
- No se debe permitir ni tolerar que el adicto, directivos, terapeutas o familiares se otorguen el derecho de transgredir las normas cardinales del reglamento interno de convivencia de la Comunidad terapéutica.
Esas normas son:
NO A LA DROGA
NO AL ALCOHOL
NO AL SEXO
(no se permiten las relaciones sexuales dentro de la Comunidad Terapéutica)
NO A LA VIOLENCIA física ni verbal.
Esto significa que no está permitido insultar, amenazar, gritar, levantar el tono de la voz, hacer escenas provocativas o desafiantes, forcejear, empujar, agredir, pelear o toda actitud o manifestación de violencia.
En el tratamiento de rehabilitación para drogadependientes
se enseña que tampoco deben pronunciar conceptos hirientes que puedan lastimar perturbar dentro de la Comunidad terapéutica a residentes adictos, directivos, terapeutas o familiares de los adictos.
La reeducación es una pieza clave dentro del tratamiento de rehabilitación en adicciones inculcando buenos modales, el concepto de buena educación y de corrección en el comportamiento, en el vocabulario y en el léxico.
No se permite dentro de la Comunidad terapéutica las expresiones “tumberas” (carcelarias), ni las formas callejeras como tampoco la terminología que viene del lunfardo.
6- Está absolutamente prohibido tocar, apropiarse a hacer uso de ropa, elementos de higiene personal, cigarrillos u objetos varios como grabadores o guitarras o libros ajenos sin la debida y expresa autorización del propietario del bien en cuestión.
La Comunidad terapéutica hace valer su reglamento interno de convivencia para que los tratamientos de rehabilitación para adictos se lleven a cabo con orden, respeto, participación y prolijidad.
Recordemos que ser adicto es estar lejos.
Lejos del equilibrio, lejos del bienestar, lejos del respeto, lejos de la cordialidad, lejos de la responsabilidad, lejos de la puntualidad, lejos del amor responsable y de la autoestima.
Ser adicto es estar lejos del cuidado de sí mismo y es estar lejos de su familia y de Dios.
La Comunidad terapéutica sirve para que el adicto crezca, progrese y se acerque al bien universal.
CLINICAS DE REHABILITACIÓN PARA ADICTOS
Regresemos a los aspectos comparativos entre las Clínicas y las Comunidades Terapéuticas.
En los siglos XVIII, XIX y en la primera mitad del siglo XX, escuché a religiosos evaluar a las adicciones diciendo que la drogadicción era el “sonido del pecado”, que el alcoholismo era un “método extremadamente brutal utilizado por los amantes de las situaciones bélicas y de las costumbres paganas”.
Escuché a los antiguos psiquiatras pre-freudianos del 1900 decir que “cuando uno no tiene valores morales es muy difícil que los pueda adquirir”. Creo que en aquellas tristes internaciones en Clínicas psiquiátricas los individuos adormecidos por los excesos farmacológicos o por los viajes y crueles técnicas de aplacamiento no reordenaban sus escalas de valores porque la psicoterapia era algo prácticamente inexistente y es en este punto donde la Comunidad terapéutica ha demostrado ser “una historia de liberación” ya que el adicto alcohólico o drogadependiente llega con su terrible pena a cuestas y viejo por dentro para encontrar quizás la vida que siempre quiso.
Tennesee Williams nos enseñó cómo el individuo puede hallar consuelo frente a los horrores que lo torturan; nos mostró cómo el desequilibrio es un arma letal y cómo se exploran territorios desconocidos y prohibidos.
Estos son los objetivos de la Comunidad terapéutica y del Tratamiento de rehabilitación en adicciones: hallar consuelo, distanciarse de los horrores que torturan, abordar el desequilibrio explorando mediante el abanico de herramientas psicoterapéuticas en esos territorios desconocidos, prohibidos y letales que se encuentran dentro de la mente y del alma del adicto.
La Comunidad terapéutica se diferencia de la Clínica Psiquiátrica porque el poder dominante que adquiere el adicto en su tratamiento es el fruto de esa valiosa combinación holística que se ocupa de la mente del cuerpo y del alma del individuo.
Esa combinación de la religiosidad con la ciencia, esa conjunción de psicoterapia con el estudio del comportamiento del alma es la cura para los espíritus temerosos y para los para los intelectos despechados.
La Comunidad terapéutica, a diferencia de la Clínica psiquiátrica, conoce bien a esa enfermedad humillante y sabe rehabilitar.
INTERNACIONES PARA DROGADEPENDIENTES
Un profundo y detallado estudio acerca de las capacidades de los adictos para la realización de sus tratamientos de rehabilitación en adicciones realizado en 1990 por mi profesor el Doctor Cagliotti (médico psiquiatra y especialista en adicciones) me enseñó que el adicto internado en Comunidad terapéutica de puertas cerradas deja de ser una desgracia para la familia porque su adicción se detiene y deja de afectar su desarrollo.
El Dr. Cagliotti coincidía con el gran especialista francés Dr. Claude Olivenstein en afirmar que el 95% de los adictos que permanecen internados en Comunidad terapéutica a puertas cerradas realizando su tratamiento de rehabilitación en Programas de 12, 24 o 36 meses dejan de drogarse, de alcoholizarse y de involucionar porque pasan a padecer una enfermedad no comprendida por profesionales poco especializados e inexpertos a una propuesta que desde hace 30 años sabe que el secreto es no rendirse.
La Comunidad terapéutica de puertas cerradas sabe que en los familiares del adicto, el dolor se hizo parte de sus vidas y que les tocó vivir en carne propia los extremos del éxtasis psicofísico del inadaptado con el tormento de sus violentos cambios de humor.
La Comunidad terapéutica a puertas cerradas predica que cuanto antes se trate al adicto son mayores las posibilidades de evitar un desastre constante y permanente.
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