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TRATAMIENTOS DE REHABILITACIÓN PARA DROGADICTOS
(Federico Nietzsche)
Los drogadictos… ¡Cuántos problemas nos han planteado ya! Problemas singulares, malignos, que llevan a sus familiares al agotamiento.
Siendo desconfiados e impacientes defienden la incertidumbre y hasta la ignorancia.
Los drogadictos nos han llevado a plantearnos toda una serie de preguntas. Nos hemos detenido ante el problema del origen de esa voluntad hacia el error. La voluntad del error nos muestra que drogarse es un error, vivir en continuo estado disarmónico es un error, ser un profesional del escándalo es un error, autoagredirse, envenenarse, rebajarse, son todos errores del drogadicto.
Quedar atrapado en el egoísmo de sus propias inclinaciones es otro error.
La codicia del drogadicto es un error propio de locos.
Vemos como codicia la posesión de drogas, dinero para drogarse, codicia mayor libertinaje, codicia acción, violencia y malestar.
Las negaciones del drogadicto a participar en un tratamiento de rehabilitación en adicciones, de incorporarse en los centros de rehabilitación para drogadictos y de entregarse a una institución especializada en adicciones implica un riesgo, quizás el mayor de los riesgos.
El error que conduce al deterioro del espíritu.
COMUNIDAD TERAPEUTICA
El siglo XX fue extremadamente cruel. Las peores injusticias, abusos, asesinatos, situaciones de opresión y casos de abandono ocurrieron frente a nuestros ojos; además estallaron las adicciones.
La Comunidad terapéutica podría haberle salvado la existencia a Jacobo Fijman si se hubiese creado y propagado con medio siglo de anticipación.
Jacobo Fijman, ruso, nacido en 1898 murió en el Hospital Borda en 1970, después de muchas décadas de internación y de encierro.
Con sus poemas, dibujos y pinturas podría haberse encausado muy bien dentro de la Comunidad terapéutica porque era un individuo apto para esa clase de propuesta terapéutica y existencial.
Les recuerdo que fue reconocido por Scalabrini Ortiz, por Gonzalez Tuñón y por Antonio Vallejo. Viajó a París con Oliverio Girondo para contactarse con Bretón.
Soy un convencido que muchos artistas como Jacobo Fijman, Camile Claudel, Artaud, Modigliani, Billy Hollyday, Balzac como tantos otros podrían haber trabajado y resuelto sus trastornos psicológicos, sus problemáticas psiquiátricas, sus vacíos espirituales y sus crisis existenciales dentro de la Comunidad terapéutica, de haber existido décadas y siglos atrás ya que mostró sobradas veces ser un marco contenedor y muy propicio para el desarrollo creativo que tanto retroalimenta el alma del artista y de todo creador.
CLINICAS DE REHABILITACIÓN PARA ALCOHOLICOS
Ramón María del Valle-Inclán
Los alcohólicos son una corte de mendigos reñidos con el rezo que recomienda a Dios el alma que se encuentra sin aliento y sin fuerzas.
Los alcohólicos permanecen enojosos consigo mismos, con sus familiares, con Dios, como si hablasen con almas invisibles en tertulias pálidas como la muerte en ebriedad.
Con sus rostros contagiados por el miedo y por el desdén, con sus almas heridas y con un profundo convencimiento de que fingiendo bienestar esquivarán las cámaras mortuorias, los alcohólicos no han sido contemplados por la política de salud pública española del siglo XIX ni del siglo XX. He observado entre 1880 y 1936 cómo ante la carencia de Clínicas de internación para alcohólicos y de tratamientos de rehabilitación en adicciones como también la ausencia de centros de rehabilitación para adictos, los ebrios, sombríos desobedientes con sus solemnes pesadumbres y sus ojos desorbitados por sus propias irritaciones han perturbado hasta el cansancio a sus vecinos como así también a sus familias.
Consternados por Satanás y caminando por los tortuosos senderos de un laberinto surcado por numerosas sombras, los ebrios deben ser alojados en las clínicas de internación para alcohólicos para la realización de un tratamiento de rehabilitación en un instituto especializado en adicciones.
TRATAMIENTOS DE REHABILITACIÓN PARA ALCOHOLICOS
“EL ALCOHOLICO”
Es una sombra trágica y desolada que con el tiempo se convierte en una pobre sombra envejecida, arrugada y miedosa que vaga con su grito angustiado y con el espanto en los ojos.
La enfermedad lo acecha en la oscuridad de su destino fatal y cruel. Al alcohólico se lo ve pálido, trágico, como el mármol de una estatua antigua.
Es un horror semejante a la fatalidad en un destino trágico.
Cuando bebe siente una emoción voluptuosa; suspirando con fatiga y desfallecido de fuerzas se da cuenta que el alcohol pone en sus mejillas su frío de muerte.
Su amor no es de este mundo. Arrebatado y sobresaltado nunca puede dominar su inquietud ni sus temblores porque lejos de deponer su fiereza, el alcohólico se hunde en una austeridad triste y desolada. Se tortura y tortura a sus parientes. Se esclaviza y esclaviza a sus parientes. Su voluntad de hacer el bien desaparece; sus pensamientos se extravían.
Ya no es dueño de hacer su voluntad. Su grotesca elección de vida es un peligro porque no presenta remordimiento, ni arrepentimiento o ganas de cambiar para acercarse a Dios. Los tratamientos de rehabilitación para alcohólicos en las clínicas de internación para adictos pueden ser mejores o peores, dulces o agrios, elegidos o forzados, bellos o no tantos, pero brindan el festejo del rescate.
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