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7. LAS DROGAS
Droga es cualquier sustancia que, una vez ingerida, altera la conducta,
la percepción, modifica el estado de ánimo, aumenta o disminuye
el rendimiento físico y psíquico.
Existen drogas legales (como el alcohol y el tabaco) y drogas ilegales (como la cocaína, la marihuana, etc).
Las drogas legales son aceptadas por el conjunto de la sociedad, aunque
su uso provoca transtomos físicos y psíquicos a corto plazo.
A diario, un importante sector de la población utiliza estimulantes,
somníferos, tranquilizantes, depresivos, en la mayoría
de los casos sin prescripción médica y desconociendo su
elevado potencial adictivo.
EL ALCOHOLISMO: UNA DROGA LEGAL
El individuo alcohólico sufre una dependencia tai que sus preocupaciones
y su comportamiento están centrados en la bebida; la dependencia
física y psíquica del alcohol le exige beber cada vez más
para evitar la aparición de los síntomas que la abstinencia
le provoca.
El consumo de bebidas alcohólicas es lícito en los adultos,
pero es pernicioso para el cuerpo y para la mente; destruye la coordinación
física y la capacidad de formular juicios reales y coherentes;
coloca a quien los ingiere en riesgo de una degradación integral
que se convierte en angustiosa realidad si se persiste en dicho consumo.
El alcohol es una de las drogas más antiguas conocidas por el
hombre y sigue siendo la más empleada por todas las culturas.
Normalmente el alcohol se obtiene de la fermentación de los jugos
azucarados de diversas plantas o de sus frutos, (su graduación
alcohólica depende precisamente de su origen). El alcohol produce
una dilatación de los vasos sanguíneos periféricos
y, por consiguiente, al refrigerarse más la sangre, un descenso
de la temperatura.
Si la ingestión es pequeña, aumenta la secreción
gástrica. Pero si es elevada, la secreción gástrica
se inhibe y la mucosa estomacal sufre una fuerte irritación.
El comportamiento también se ve alterado: entendimiento, autocrítica, coordinación de movimientos y capacidad
de percepción sufren
modificaciones sustanciales.
Por lo general, se comienza a recurrir al alcohol para aliviar tensiones
emocionales, problemas laborales o familiares, depresiones, etc.
En un principio parece lograrse, hasta que el individuo aumenta sus niveles
de tolerancia y precisa beber cantidades cada vez mayores para obtener
los mismos efectos.
A lo largo de los primeros años de alcoholismo van apareciendo
los siguientes problemas: irritabilidad, mal
carácter, trastornos
de memoria, amnesias, falta de apetito, degeneración hepática,
aparición de úlceras, posibles daños cerebrales.
Al establecer una firme tolerancia, presenta síndrome
de abstinencia cuando se suprime sin tratamiento médico adecuado. El más
leve, denominado síndrome de alarma, se caracteriza por temblor
matutino en la lengua, labios y dedos de las manos, náuseas, secreción
de bilis, ansiedad, depresión leve y cansancio. Estos síntomas
se alivian o atemperan con la toma matutina de pequeñas cantidades
de bebidas alcohólicas.
Cuando la enfermedad está muy avanzada, la privación brusca
del alcohol produce además una serie de manifestaciones alucinatorias
en las que el paciente cree ver imágenes aterradoras (Delirium
Tremens), ansiedad, temblor, fiebre, alteración del estado
general, coma y muerte por neumonía (inflamación microbiana
pulmonar), por descompensación de las sales del cuerpo u ocasionalmente
por congestión cerebral. Junto con el cerebro, el hígado
es el órgano más perjudicado porque el organismo lo utiliza
como "gran laboratorio" para eliminar el exceso de alcohol
ingerido.
Algunos trastornos pueden ser irreversibles como la hepatitis
alcohólica o la cirrosis.
La asistencia del alcohólico debe incidir en hacerle comprender
y aceptar su serio problema con la bebida; en que tome conciencia de
que supone un peligro mortal para su salud.
Para conseguir la deshabituación se recurre a
la psicoterapia,
a los tratamientos de AVERSIÓN (método de curación
de toxicomanías en el suministro al enfermo áe 4 sustancias
que reaccionan ante la ingestión de la droga -en este caso el
alcohol- causándole al paciente molestias o dolores que le hacen
rechazar a la misma). Asimismo es cada vez mayor la demanda, en la actualidad,
de las drogas que aumentan el rendimiento. Es decir, no drogas para "escapar
de la realidad" (como la cocaína o
el crack),
sino drogas para permitir esfuerzos más allá de nuestras
capacidades normales, como las anfetaminas y los esteroides
anabólicos.
Este tipo de drogas de "rendimiento" son comunes
en el área
de los deportes, buscando velocidad inmediata y músculos a pedido.
Y no producen ningún "vuelo" placentero, y de hecho
arruinan el sueño, el carácter y la piel.
La tendencia contemporánea parece encaminarse al consumo
masivo y combinado de drogas farmacéuticas de acción en áreas
específicas, como la sexual, la de la memoria, la inteligencia,
etc.
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