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22. LOS CHICOS QUE SE DROGAN
ASESORAMIENTO Y ORIENTACIÓN PARA PADRES
Cómo advertir cuando un chico se droga
Descubrir a tiempo los primeros pasos hacia la drogadicción puede
evitar que el hijo caiga en el problema del consumo de drogas.
La mayoría de los consumidores de drogas van presentando progresivamente
una serie de síntomas:
- Cambios de conducta
- Palidez
- Tendencia a la abulia
- Falta de apetito o aumento exagerado de éste.
- Inasistencia escolar
- Disminución del rendimiento intelectual y escolar o abandono de sus actividades.
- Amistades nuevas de aspecto notoriamente diferente del resto de sus
compañeros habituales.
- Ataques de furia, agresividad, o extraña pasividad y tristeza. Conductas antisociales.
- Deshonestidad, tendencia a mentir. Dificultad extrema a comunicarse.
- Alteraciones en el sueño; los chicos adictos
comienzan a dormir
más durante el día que durante la noche. En
cuanto a la duración, se produce la somnolencia (suelen
dormir 10, 12 o hasta 14 horas), o bien el insomnio acompañado
generalmente de la excitación y la euforia.
- Alteración en el ritmo y en el horario de las comidas. No
respetar el horario de almuerzo o de cena familiar.
- Abandono de los hábitos de higiene. A medida que los chicos
comienzan a internarse en el submundo de las drogas, algunos de ellos
suelen volverse descuidados en el vestir, desprolijos, sucios y empiezan
a cambiar su habitual apariencia física.
- Cambios en el vocabulario.
- Problemas de conducta en el trabajo o en el colegio.
- Pueden notarse en el hogar la falta de dinero u objetos de la casa
o pertenencias de cierto valor (joyas, electrodomésticos, ropa
cara, etc.)
- Visión egocéntrica del mundo y realidad
distorsionada. Intolerancia ante la más mínima frustración. Disminución
de la voluntad ante situaciones nuevas.
- Enfrentamiento agresivo de las dificultades o bien el no enfrentamiento
de las mismas.
“Hacer la escalada de la droga es fácil y rápido
y hacer la desescalada es largo, doloroso,
rodeado de muchas recaídas
y mientras tanto,
la vida de todos los días no cesa de hacer su
curso;
aún en el grupo el joven está solo y la palabra
del padre,
la presencia de la madre en los períodos críticos
es irremplazable;
y más allá de las palabras,
lo que puede
sentir, lo que realmente cuenta,
no es lo que digan los demás, sino el bienestar y el equilibrio del hijo".
Dr. Olievenstein.
Es necesario aclarar que muchos de los puntos mencionados también
son perceptibles en jóvenes no vinculados al consumo
de drogas,
y suelen conformar parte de la revolución interna y externa por
la cual atraviesa un adolescente.
Por otra parte, no es la aparición de uno de estos signos lo que
indica drogadicción, sino la conjunción de varios de ellos
dentro de un medio que favorece la aparición del problema.
Cuando un joven se vincula al consumo de drogas, la mayoría de
los padres reaccionan con angustia e impotencia por no saber qué hacer.
Incorporan asimismo sentimientos de culpa y se reprochan por lo que han
hecho lo que no han hecho, ya que no es fácil aceptar la drogadependencia del hijo.
Pero después de pasar por este período, deberán
tomar la iniciativa y entrar en contacto con especialistas para conseguir
consejos y tratamiento adecuado.
Se debe procurar hablar con el hijo teniendo presente que se trata de
un enfermo. Es una etapa difícil, muchas veces frustrante por
la resistencia y negación del problema.
Conversar, hablar francamente y tratar de averiguar las causas del uso y abuso de drogas, la frecuencia, el tipo de droga y los trastornos que
padece su hijo.
Ser comprensivo, ante todo porque el adicto necesita comprensión,
mucho amor y paciencia de su familia.
También será necesaria una terapia
familiar para entender
y apoyar el tratamiento de recuperación.
Es importante que el joven inicie su tratamiento lo antes posible para
a partir de allí poder articular alguna modificación, a
sus conductas adictivas.
Es importante en el caso de que el adicto no
quiera tratarse, que la familia de
todos modos sí se trate, ya que se producen necesariamente modificaciones en la estructura
familiar.
Y quizá, más tarde el adicto se acerque también
al tratamiento.
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