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13. L.S.D. (Acido Lisérgico) Sólo son alucinógenas aquellas sustancias que producen “confusión”, sin mermar a posteriori, en el individuo, la capacidad de comunicar su experiencia. Un alucinógeno moviliza y combina conocimientos y experiencias pasadas, y modifica la percepción de las experiencias presentes. La cultura, lo aprendido y la arraigado antropológicamente, se combinan en forma extraña y original, no siempre enriquecedora puesto que el código social del adolescente toxicómano occidental está empobrecido y vacío de contenidos antropológicos-culturales, que de ningún modo se enriquecerán o llenarán con el uso indiscriminado de este tipo de sustancia. Los alucinógenos más conocidos y utilizados en nuestro país son la marihuana y el LSD los cuales una vez ingeridos pueden provocar una total distorsión de los sentidos y entre otras cosas, una incoherencia en las experiencias. En la década 1950-1960, algunos psiquiatras experimentaron en los laboratorios de psicofisiología con el LSD intentando encontrarle un uso terapéutico. No la consiguieron. Hacia 1960, Timothy Leary y Richard Alpert convertirían la droga en fenómeno de masas al precipitar a ella a millares de jóvenes norteamericanos coma una forma de "liberar su espíritu". Poco después el LSD era ya un producto más en los circuitos de la sociedad de consumo (cantantes, discos, etc.). La contracultura, lo psicodélico, la guerra de Vietnam, acuñarían una generación de jóvenes norteamericanos con una mentalidad que causó impacto en Europa a fines de la década 1961-1970. Los "viajes" con LSD son sumamente peligrosos. En su euforia, el drogado cree poder realizar hazañas sobrehumanas y perece en el intento, o ingresa en un mundo alucinante que no abandonará aunque no vuelva a ingerir nuevamente el alucinógeno. |
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