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CAPITULO II

CAUSAS DE LA DROGADEPENDENCIA
FACTORES DETERMINANTES QUE PUEDEN INFLUIR
EN LA EXPERIENCIA DE LA ADICCIÓN

Es muy difícil determinar el origen de este problema en nuestro país, como fenómeno de masas.
Tendríamos que remontarnos al año 1966 aproximadamente, cuando se da la aparición de los hippies en Estados Unidos.
En nuestro país se forma un movimiento de jóvenes que reinterpreta los valores, en la música, las drogas y una vida alejada de las estructuras sociales imperantes, conformando así una nueva subcultura.
Posteriormente, (década del 70) y ante al ausencia de alternativas de participación en la juventud, se produce un incremento en la drogadependencia, llegando en la actualidad a niveles masivos.
El drogadicto tiene una personalidad hábil que lo predispone a llenar ese vacío existencial, detectado y padecido en su propio ser, con algún tipo de evasión: la droga es una de las posibilidades.
Hay, por supuesto, muchas motivaciones; en la familia, en la sociedad, en cada uno de los adictos que generan conductas de autoagresión y se concretizan con este tipo de coqueteo con la muerte.
Si bien el consumo tiene profundas consecuencias biológicas, los factores que más influyen en su consumo son de orden psicológico, social, afectivo y cultural. En muchos casos un factor que incide es el bajo nivel de autoestima (no niego que, como el primer cigarrillo, la curiosidad, el afán de hacer experiencias los lleve el consumo de drogas), pero un individuo con altos niveles de autoestima tiene y busca otro tipo de experiencias.
Los que tienen pocos recursos en el orden humano, artístico, espiritual, político, estético, etc., suelen caer con más facilidad en este tipo de excesos.
Cuantas más carencias, sufrimientos, necesidades, falta de proyectos vitales, grupales, comunitarios, políticos, etc., más necesidad de evasión. Hay que darle una nueva visión al abandono y al semiabandono, esto entre otras cosas depende de cantidad y calidad de dedicación hacia y en relación a ciertas cosas.
La drogadicción refleja una pérdida de confianza en el ámbito mundial, una epidemia internacional de angustia y de desmoralización que se está "tratando" con la intoxicación en masa.
Yo diría que el adicto es víctima del sistema, la familia y la sociedad, y que las causas más comunes que originan la adicción son crisis de identidad, familia disfuncional, influencia del grupo de pares (predominio de adicciones en el vecindario y/o en el colegio), retraso o fracasos escolares, insatisfacción cotidiana, hastío, impotencia, frustración, marginación social, complejos, etc., etc.
Creo que hay tres elementos interrelacionados en la adicción: uno es el individual, personal de cada uno de nosotros y es por eso que ante un mismo estímulo reaccionamos de manera distinta, de acuerdo con nuestras características y acorde al momento y etapa que estamos atravesando.
Otro aspecto es el familiar (comunicación, afecto, ejemplos, educación, etc.) y un tercer aspecto es el social, que también tiene mensajes, formas de proceder que imprimen a la familia y al joven, ya que éstos no viven aislados de ese sistema social.
Estos 3 elementos sólo los separamos para su estudio, ya que interactúan y están constantemente presentes en cada paso puntual de adicción.
Si trabajamos sólo 2 aspectos (personas y familiar), dejamos fuera un muy importante tema que es el social.
En todo país hay cierta cantidad de adictos porque no hay posibilidades de realización personal ni colectiva.
Entonces, el joven, ¿dónde deposita sus esperanzas, su energía, dónde y cuándo concreta sus sueños y proyectos?
Mediante la adicción el individuo intenta cambiar su percepción de la realidad y todo cuanto antes era tan doloroso, deja momentáneamente de serlo y "está todo bien". No quiero olvidarme de considerar además que la presión que sufre el individuo hoy no es la misma que décadas atrás.
La drogadicción es un método de escape psíquico. No aparece es un determinado momento porque sí, sino que hay conductas adictivas desde la infancia.
La "locura" puede ser voluntariamente buscada porque estimula (yo diría distorsiona) la creatividad y permite, sobre todo, alcanzar un temple inefable en el que se tiene la ilusión de superar conflictos internos.
Además el consumo de drogas es el instrumento a través del cual la juventud canaliza su espíritu transgresor. Ante la indiferencia o el rechazo del conjunto, el joven transgrede por medio del consumo de drogas.

CAUSAS FAMILIARES
Es importante tener en cuenta la fuerte crisis que sufre el sistema familiar en nuestro país con respecto a la relación padres e hijos, en especial, en el juego que se provoca entre la autoridad y la libertad que se transforma en libertinaje.
Otro de los factores importantes es el actual problema económico en la familia, lo que ha provocado que muchos padres y madres trabajen de sol a sol, a fin de obtener el sustento necesario para vivir, dejando en situación de desamparo a los hijos.
-Niños abandonados con una carencia total de afecto.
-Hogares disociados en el ámbito familiar, donde el joven no encuentra respuestas a las distintas etapas de maduración.
-Malos tratos y castigos corporales.
-Vida y vagabundeo a corta edad.
Todo incide en una anormal estructuración psíquica de la persona que la predispone a entrar en el mundo ilusorio de lo permisivo y de las drogas.
-Padres separados.
-Ausencia de modelo paterno/materno.
-Rechazo o indiferencia de los padres.
-Sucesivos fracasos escolares.
-Desilusión afectiva profunda.
-Pérdida o ausencia de la fe religiosa.
-Otros conflictos.
Debemos tener claro y presente que los hijos no pueden cargar con las faltas de los padres.
Vemos que desde la familia, muchos jóvenes carecen de contención afectiva y de un modelo en el cual reflejarse; ya adolescente se ve desbordado por un torrente de inquietudes a las que no encuentra respuesta.
La disolución de la familia es causa y consecuencia del desmembramiento del tejido social.
La mayoría de los adictos en tratamiento con los cuales trabajé y sigo trabajando, puntualizaron y narraron con lujo de detalles sus problemas de comunicación familiar, que parecen simples, pero no lo son.
El canal de comunicación está cortado. Cabe aclarar en este estadio, que no se trata solo de hijos de padres separados. En muchos casos el padre está pero es como si no estuviera.
También se habla de madres sobreprotectoras que no le permiten a su hijo ser él mismo, formar su proyecto de vida.
En verdad, los pacientes, los adictos en recuperación, suelen carecer de un proyecto vital que es lo que nos permite vivir diariamente con la idea de qué queremos de la vida.
Los adictos viven todo en presente y con sus familiares inmersos en la problemática (hay una inducción al consumo de drogas, sin saberlo). En este tipo de familias suele ser importante "el botiquín", se automedica frecuentemente y ante cualquier situación se resuelve todo con una pastilla. El chico aprende esta modalidad desde pequeño.
No obstante, en familias numerosas producen dudas estas teorías: ¿Por qué solo uno de los hijos es adicto?
Aquí confluyen las causas individuales.
Hay una predisposición individual tanto psicológica cuanto biológica que hace que los factores sociales y familiares puedan ser asimilables para así concluir en una adicción.
Volviendo al tema, creo que si un matrimonio regula su vida con medicamentos, eso explica como sus hijos recurren a la automedicación e incluso hasta la posible adicción.
No es tan difícil entender que un joven busque resolver los reacomodamientos sociales de la etapa brava de la adolescencia con la misma actitud que sus padres.
Las "pastillas" no solo se venden libremente, sino que se despliegan grandes campañas publicitarias, agregándose una leyenda sobre consulta médica que casi ni se lee.
El mensaje es que "hay que consumirlas", por eso se las asocia con bienestar y éxito.
A veces suele también suceder que el adolescente, en pleno crecimiento y evolución va encontrando cambios hacia relaciones de índole más adulta que implica individuación respecto de la familia; esto puede generar pánico parental y preparar la escena para una conducta adictiva posterior.
Otros problemas relacionados con el ciclo vital merecen atención: Si un progenitor pierde el empleo o se jubila, el efecto puede ser catastrófico en determinadas familias. El progenitor que no trabaja puede volverse débil, ineficaz, deprimido e incapaz de disciplinar u orientar adecuadamente a sus hijos. El conflicto entre los progenitores suele aumentar.
El adicto interactúa dentro de un contexto, afectándolo y siendo afectado por él.

CAUSAS SOCIALES
Por lo general, estos jóvenes, adolescentes y niños son víctimas del desamor que los rodea, y cuando tratan de compensar con el consumo de drogas el drama que los tortura, se instala en su interioridad la culpa personal y social que los margina del medio ambiente: Así, la soledad los envuelve de tal manera que ellos se transforman en "solos acompañados", "indefinidos" y "sufrientes".
Nuestra población juvenil se enfrenta así a una sociedad que le presenta modelos de vida netamente consumistas, a partir de los medios de comunicación social que los van llevando progresivamente, a una masificación y a ver todo a través de los sentidos y el placer, perdiendo al visión del futuro y viviendo un presente irreal.
Esto trae como consecuencia un vacío existencial, la carencia de un proyecto de vida concreto (una actividad interior que consiste en tomar conciencia de la realidad, buscar la verdad, reflexionar, elaborar experiencias, brindar amor profundo, crear orden y belleza, meditar, contemplar... ) Otro factor importante es lo que podríamos denominar aspectos inhumanos de nuestra sociedad, por una parte dominada económicamente por las grandes potencias que condicionan todo progreso y crean una situación de dependencia (económica, política, cultural, etc. ) y otra parte política y socialmente disgregada con fracturas internas, diferencias de clases, con grupos privilegiados y otros marginados.
Esta situación de subdesarrollo en la juventud genera diversos tipos de problemas:
La gran deserción en los distintos niveles de educación.
Desempleo y subempleo, llevando a los jóvenes a vivir esa doble situación de falta de
medios económicos y la búsqueda de trabajos independientes, sin posibilidades concretas
de futuro.
La poca o mala utilización del tiempo libre y en algunos casos de carencia del mismo.
Así se van gestando en el joven la búsqueda de salidas fáciles, muy relacionadas con la
delincuencia y el escapismo. (Hedonismo y drogas).
Además es importante tener en cuenta como la gran ciudad va llevando al joven a un marcado individualismo que, unido a las pocas opciones comunitarias, llevan a un marcado estado de soledad.
Sin olvidarnos del factor religioso, es importante tener en cuenta la gran ausencia de Dios en nuestra sociedad, marcada por una concreta tendencia que trata de segregar los valores trascendentales.
Leyendo el libro Jesús y las drogas, rescato lo siguiente: "Quizás las crisis que hoy vivimos y que puede llegar a ser el mayor problema de nuestro tiempo, es el vacío de valores trascendentales capaces de motivar nuestra conducta hacia fines superiores a nosotros mismos".
Por eso es que tanto la drogadicción como el narcotráfico son problemas sociales, políticos y económicos.
Problemas que se producen, como anteriormente explicaba, cuando una sociedad valoriza el consumo de bienes materiales por sobre los valores morales y éticos, desestimando por ejemplo el rol creativo y formador de la familia.
La marginalidad, la carencia de salidas laborales, la falta de ejemplos motivadores, constituyen el caldo de cultivo para que la juventud se desoriente, se frustre y tome por caminos equivocados.
Además el doble mensaje constante en los cortos publicitarios que por un lado te dicen que tenés que ser bueno y por el otro, que se es bueno consumiendo "esto".
Retomando el tema de la frustración sabemos que cuando aparece incierto o bloqueado el camino mediante el cual, el joven está llamado a ser motor de los cambios sociales, cambiar la percepción de la realidad a través del consumo de drogas puede significar "una salida".
El sentimiento básico es la frustración social. La falta de oportunidades para su realización.
Se pasó de una cultura de trabajo a otra de especulación.
En esta sociedad de consumo, todos somos consumistas.
Esta sociedad nos impuso consumir, ya sea ropa, música, un estilo de vida, marcas de automóviles, etc.
En los factores sociales, hay una presión en la sincronización cultural: TODOS DEBEMOS CONSUMIR LAS MISMAS COSAS.
Esta pasión produce influencias en el medio. Hasta hace poco, se emitía una publicidad de chocolate cuyo slogan decía: "Es un pico de sabor". "Pico" es una palabra del lenguaje adictivo (significa inyectarse) y el chocolate de alguna manera, incitaba a eso. (?) Por otro lado hay mensajes contradictorios que inducen a la adicción: "Fume tal cigarrillo y será un héroe" y luego sugieren y advierten que es nocivo para la salud. Estos elementos a cierta edad, producen una gran confusión.
En la adolescencia no se pude aún distinguir con exactitud qué está bien y qué está mal.
Si seguimos la cadena televisiva, primero ofrecen consumir golosinas (que engordan) para luego seguir con el consumo de gotas o pastillas que le darán buena figura.
La marginación es otro factor social que conduce a la adicción y a la no recuperación. Si el adicto recuperado no consigue trabajo, sus amigos se alejan de él por miedos y prejuicios personales además de advertencias familiares, ese ex adicto se siente solo, aislado, despreciado, incomprendido y eso favorece la reincidencia.
Una vez, un sacerdote amigo me trajo un material muy interesante, unos escritos y reflexiones de Martín Aberg Cobo, quien entre otras cosas dice que la injusticia social es la primera y más grave delincuencia, generadora de muchas otras delincuencias.
Gran parte de los adictos-delincuentes provienen de familias que viven en condiciones de grave necesidad, con una inseguridad social y económica profunda.
Ellos no nacieron siendo adictos o delincuentes, se han hecho o los hemos hecho.
Las graves desigualdades económicas existentes marcan la ausencia de igualdad de oportunidades para todos. Así, en zonas (yo agregaría en todo el país) donde no hay empleo, ni servicios sociales o culturales, el delito se ha convertido en el más triste y peligroso empleo; y yo agregaría: delito acompañado por drogadicción, alcoholismo, violencia familiar, etc.
Analizando los falsos ideales de vida, debemos reconocer que grandes sectores de nuestra
sociedad se mueven por unos principios falsos; la supravaloración de los bienes materiales, existe sed insaciable de riqueza, se destruyen irresponsablemente valores ético-morales, se incita por todos los medios a la posesión de bienes de consumo, se crean artificialmente muchas necesidades difíciles o imposibles de satisfacer, se considera un triunfador a la persona que conquista el poder por cualquier medio, se infravaloran y desprecian los valores espirituales, no se respeta ni se estima debidamente a la vida, se llega muchas veces a justificar la violencia, se aumenta un egocentrismo brutal, se exalta una sexualidad alienante y egoísta, y se rompen los lazos de la solidaridad ciudadana, aún de la misma vida familiar.
Además se detecta una falta de moralidad y de ética profesional en todas las esferas y a todo nivel; entidades que consiguen ganancias exorbitantes, abusos de poder, corrupción pública, los falsos profetas, los profetas de calamidades y los de una libertad falsa y egoísta.
También es desalentador el papel que juegan algunos medios de comunicación social, oficiales y privados cuando hacen propaganda de una amoralidad que crea condiciones favorables para comportamientos adictivos y delictuosos.
Retomando el análisis de lo que llamamos el materialismo y el consumismo, vemos que el dinero y "el tener", se convierten en un factor de poder que cubre con su sombra a las nuevas generaciones que crecieron junto a una población con cada vez mayor número de carencias, transformado así a la miseria en una condena, sabiendo quienes son los que siempre se aprovechan de nuestra angustia y desorganización.
Nuestra sociedad lleva de manera permanente la exigencia del consumo, vinculando estrechamente la felicidad con la tecnología moderna y a su vez es incapaz de cubrir las necesidades básicas de más de la mitad de la población.
El culto al individualismo, a las soluciones rápidas, a la usura y las respuestas que nacen de la sociedad institucional no nos resultan suficientes. ¿Cómo es posible que la grandes y supuestamente libres naciones tengan entre sus ciudadanos tantos depresivos, tantos desesperanzados?
Evidentemente sus montañas de papel dinero, chequeras, sus paraísos de confort artificiales, su atracón en el mercado de consumo les produce indigestión no sólo física sino psíquica.
El hastío los obliga a buscar paraísos artificiales.
Uno de los caminos válidos para combatir la problemática de las adicciones es "Una guerra contra la pobreza" (Javier Pérez de Cuéllar). Yo ampliaría el tema hablando de pobreza material y pobreza espiritual.
La tendencia a movilizarnos hoy no cuenta con ninguna dirección, ni acertada, ni equivocada.
No existen los elementos masificadores que tuvieron otras generaciones. Por el contrario, somos parte de la fragmentación que vive nuestra sociedad por la situación económica en la que se encuentra y por la modificación de diferentes pautas culturales que en ella están cambiando.
La mayoría se nuclea en pequeños grupos e intenta hallar diferentes elementos de identificación. (Desde la carencia de identidad propia para con el conjunto).
Con el amontonamiento de ansiedades individuales, paradójicamente se predica el "Dividir para reinar"... Como siempre ocurre, la disociación desemboca en exclusión.
Remarco nuevamente, que las drogas entre los jóvenes no son otra cosa que la salida más peligrosa ante la imposibilidad de incorporarse a una sociedad cuyas pautas son tan rígidas y condicionantes que provocan en el joven el deseo de escapar.
Los jóvenes avizoran destinos personales inciertos y ni siquiera vislumbran un destino colectivo que prometa posibilidades de realización.
El campo está sembrado con frustraciones, injusticias, sometimientos y fracasos.
Ante la falta de un destino colectivo más digno que el actual, vamos camino a padecer no sólo el problema del consumo de drogas sino todos los problemas que sufren las sociedades en decadencia.
Difícil será sacudirse esta condena histórica que nos confina a una modorra perpetua.
Porque el fenómeno de las drogas en la actualidad, se inserta en ese período denominado post-modernismo, según el cual hay que vivir el momento sin pensar en un futuro que no llegará y que permite todas las licencias imaginables para este presente vacío de ideas.
Recuperemos el sentido heroico de la vida y descartemos todo tipo de anestésicos sociales, se llamen éstos cocaína, psicofármacos, modas, ideologías o limitaciones económicas.
Hay un nuevo sujeto que debemos ser. Ese nuevo sujeto que guíe su vida con los ideales que revertirán la injusticia, la marginación y el desamparo. Sin adormecerse.
Sobreponiéndose a mecanismos de adaptación que, como las drogas, solo sirven para impedir nuestro crecimiento y refrendar nuestra resignación.
"No a las drogas" significa levantar la frente y avanzar en un proyecto de vida, que se convertirá en un destino colectivo si logramos sacar a la superficie ese imaginario social que hoy permanece subyacente y sin oportunidades para manifestarse. Sólo así entenderemos la consigna.
Hagamos de nuestras vidas un acontecimiento, algo que valga la pena; entonces nuestros sueños no dependerán de los efectos producidos por ningún artificio.
Recordemos que nadie se realiza en una sociedad que no se realiza.
¿Qué se hace acaso con los drogadictos, con los delincuentes, con los que contagian, con los locos?
Cada "cosa" en su lugar, siempre preservando la higiene, la pulcritud y la honorabilidad de una sociedad que solo ve las calamidades en el otro y que recluyen a los más débiles quizás para no observar de cerca sus propias miserias.
Cada sociedad tiene el problema de drogas que se merece.
El ansia de drogas es intrínseco a nuestro estilo de vida moderno; es algo ya incorporado, como la electricidad o la contaminación del aire.
Sabemos que el medio en el cual nacemos y nos criamos es parte integral de la cultura que nos rodea; cultura que inventó la cirugía estética, la ingeniería genética, los antibióticos, los teléfonos, los viajes en avión y miles de otros brillantes atajos hacia el paraíso artificial.
Nuestra incontenible ansia cultural de adicción es sobrada evidencia de este simple hecho.
¿Cuál es la situación del sistema?
El sistema lo que hace es perseguir el efecto y no la causa. Como cuando quiere arreglar a un chico con trastornos de conducta y lo manda a un reformatorio para que se "transforme". Al psicótico lo coloca en un hospicio, pero para terminar de aislarlo y que
elabore su delirio porque queda abandonado y justamente porque tuvo abandonado es que se volvió loco.
El sistema hace lo siguiente: Cuando alguien tiene una hemorragia le extrae la sangre es decir, hace totalmente lo contrario de lo debido.
Rompamos, para terminar, con aquel viejo mito que sostiene que las drogas son territorio exclusivo de los vagos, hippies, músicos de rock, adolescentes, bohemios y los lúmpenes.
Conocí (trabajé ayudándolos a rehabilitarse) a empresarios, comerciantes, políticos, todos pulcros, prolijos, afeitados, pelo corto, saco y corbata, la mayoría consumidores de cocaína, la cual, según ellos, los ayuda a prosperar en el ambiente enloquecido de la ronda de los mercados, el consumismo y la especulación.
Estoy convencido de que el poder del sistema, avasalla totalmente y se apropia de los sujetos de los cuales se sirve.
También creo haber llegado a la conclusión de que la burguesía no detesta ocuparse de lo social en un plano teórico, pero jamás está dispuesta a pagar con su persona.
A veces creo que cualquier poder está llamado a degradar a los seres sobre los cuales se ejerce. Pero sólo se comprende plenamente esto cuando da su espectáculo, procurando en la ocasión la complicidad de un público: entonces desemboca con toda naturalidad en el sadismo.
Por eso es que es muy triste ver un universo sin puntos de referencia habiendo transcurrido la vida hasta entonces al amparo de un interior que daba seguridad.
¿Cómo reconocerse en un mundo sin rostro, donde continuamente se tropieza con puertas cerradas?
No es propio de todo el mundo el saber tomar distancia en relación con el sistema y atreverse a enfrentar el propio miedo.
Pero se puede, por el contrario, iniciar el proceso de todos los que dejan perpetuar el sistema: los que evitan sumergirse en el horror de lo cotidiano, alienante.
Años atrás me sedujo Leary proponiendo con sus criterios filosóficos existenciales:
"Hacerse a un lado, automarginarse", ya que la sociedad estaba podrida, se requería dejar que se desmoronase, escapar de ella, vivir al margen de la misma y organizar circuitos paralelos.
Esta era la filosofía "flower power" y el auge de las drogas en 1965.
"Haced el amor y no la guerra, somos todos flores, abracémonos". El amor debía hacerse en medio de una especie de éxtasis, LSD y sexualidad, en el cual el más puro sentimiento se confundía con el placer más maravilloso.
Esta búsqueda, algunos sostienen que nada tenía que ver con el libertinaje, tal como querían hacer constar los espíritus obtusos.
Se asentaba sobre una metafísica elemental, en la cual se mezclaban Rosseau, Thoreau, el panteísmo oriental y el cristianismo. Fusión de criterios y reflexiones filosóficas (y religiosas), de Srila Swami Prabuhphada, Ginsberg, Dylan, Nietzsche, Tolstoi, Ghandi, Luther King, etc.
Se atrevieron por primera vez en nuestro mundo actual judeo-cristianismo a cuestionar la familia como tal.
De ello surgió una nueva concepción del grupo, otro enfoque de la sexualidad, la pseudo emancipación de la mujer.
"No queremos atesorar, queremos vivir todo inmediatamente intensamente, 'aquí y ahora".
Estaban en contra de utilizar el aprendizaje del pasado, de utilizar el presente trabajando para garantizar la seguridad económica del porvenir.
Al rechazar los hippies el modo de existencia y las lecciones morales de Occidente, echaban luz sobre su inevitable decadencia.
En efecto, ¿Quién creía aún en valores a los cuales los adultos brindaron una adhesión fingida?
El viejo mundo Victoriano estalló en pedazos con su puritanismo e hipocresía y cada uno anhelaba disfrutar de la fiesta.
Pretendía constituir un saludable despertar crítico.
Si los individuos no ven más que un cuadro abstracto de existencia que uniformiza y trivial iza, serán prensa entonces del primer totalitarismo que se presente.
Ahora bien, lo que pasó y pasa en Occidente no incita para nada al optimismo.
Las ideologías cuentan menos que la alienación que engendran.
¿Cuál es el costo que debemos pagar por levantar telones con escenografías donde aparecen los valores de una vida que nos ofrecen (lo que muchos dicen que debemos tener) y otras que amanece con nosotros todos los días, que nos obliga a disfrutar entre modelos impuestos y la desordenada búsqueda de nuestra propia identidad?
Ese modelo del joven sano, productivo, maleable, moderno, termina siendo un modelo alienante que nos obliga muchas veces al aislamiento, a la mediocridad, a la traición o al silencio a cambio del "privilegio de pertenecer".
Por eso es importante siempre recordar que además de la familia, también son cruciales los determinantes económicos, sociales, ambientales y condicionantes.

Sobre el autor

CAPITULO 1

DROGADEPENDENCIA
Concepto de enfermedad / Uso, abuso y dependencia de drogas / Adicción, hábitos arraigados / Realidad Argentina en materia de drogadicción.

 

CAPITULO 2

CAUSAS DE LA DROGADEPENDENCIA
Factores determinantes que pueden influir en la experiencia de la adicción. Causas Familiares.
Causas Sociales.

 

CAPITULO 3

EL ADICTO
Perfil del tóxicodependiente Violencia / Placer / Seudoindividuación Comunicación.
El medio ambiente.

 

CAPITULO 4

HISTORIA DE LA DROGADICCIÓN

 

CAPITULO 5

DROGAS
Tipología de cada sustancia / Origen, formas de utilización, efectos, trastornos, síndrome de abstinencia. Consecuencias del consumo de drogas.

 

CAPITULO 6

¿Qué hacer?
Asesoramiento y orientación para padres. Formación para docentes y asistentes sociales. ¿Cómo detectar? ¿Cómo ayudar a un drogadicto? Actitud preventiva.

 

CAPITULO 7

Formas de abordar el problema -
Metodología de tratamientos para adictos.
Admisión - Comunidad Terapéutica - Reinserción Social - Tratamiento Ambulatorio - Terapia Familiar.

 

CAPITULO 8

La drogadicción y el alcoholismo dentro de las escuelas.
Su relación con el aprendizaje.
Políticas y estrategias a implementar dentro de las escuelas.

 

Secciones del libro