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CAPITULO V
DROGAS
Llamamos droga a cualquier sustancia que una vez ingerida,
altera la conducta, la percepción, modifica el estado anímico,
aumenta o disminuye el rendimiento físico y psíquico etc.
La ilegalidad coloca a todas las drogas en un mismo
plano, aunque las consecuencias de uso sean muy diferentes.
Empecemos por diferenciar entre las drogas ilegales como
la cocaína, marihuana,
etc. y las drogas legales como el alcohol y
el tabaco que son aceptadas por el conjunto de la sociedad pero cuyo uso
abusivo provoca trastornos físicos a corto o largo plazo.
A diario además, un importante sector de la población utiliza estimulantes, somníferos, tranquilizantes, depresivos,
etc., en muchos casos sin prescripción médica y desconociendo
su elevado potencial adictivo.
Occidente acusa a la coca de su problema de drogadicción como
si las hojas tuviesen atributos humanos tales como la agresividad. Un
razonamiento así, se llama en psiquiatría pensamiento infantil
o mágico.
Es el hombre el que da sentido a las cosas y no al revés... existen drogas porque
existe la depresión, la angustia y el dolor humano
ocasionado por maneras de vivir y de pensar.
Cada momento histórico muestra un tipo de droga.
En la Argentina en concreto: En la década del setenta fue la anfetamina.
Estas drogas servían para la producción:
casualmente en el 76 llega el golpe de estado que desmantela el aparato
productivo y desaparece con él el consumo de
anfetaminas y aparece la adicción al psicofármaco
depresor.
Lo que se viene en el campo de las drogas no son sólo
las que provocan alucinación sino las que aumentan
el rendimiento.
En el futuro usaremos drogas no solo para "escapar
de la realidad" sino para permitirnos esfuerzos sobrehumanos.
Esta tendencia ya es perceptible. Los días amistosos y soñadores
de la marihuana y el LSD son
historia; lo que la gente quiere ahora es cocaína y crack
o paco, anfetaminas y esteroides anabólicos: Velocidad inmediata
y músculo a pedido.
Los esteroides no producen ningún "vuelo" placentero,
de hecho arruinan el sueño, el carácter y la piel.
Su mercado es vasto y está en crecimiento.
Los atletas que buscan el desempeño francamente sobrehumano están
atrapados en un callejón sin salida que en algún momento
puede reproducirse en muchos otros rincones de la sociedad.
Los esteroides aumentan la fuerza, pero pronto descubriremos sustancias
que aumentarán la memoria, la inteligencia, mejorarán el
estado anímico, mejorarían la sexualidad.
Mientras los mecanismos de control persiguen y reprimen las drogas provenientes
del tráfico ilícito, los usuarios se vuelcan al consumo masivo
y combinado de drogas farmacéuticas de menor
visibilidad y mayor impunidad.
Los tranquilizantes se transformaron en menú diario
de muchos argentinos. Hoy, muchos laboratorios prometen el paraíso
en pastillas. Así con un Transilium diario llegará el
descenso prolongado sin interferir con la actividad socio-laboral,
se esfumarán los conflictos de la menopausia, de la vejez y
por qué no el estrés cotidiano de la vida moderna.
Adiós problemas familiares, profesionales o
económicos, este paraíso admite, sin distinción
de credos ni religiones a "todo interesado". Pasen y prueben:
de ahí a la dependencia hay un solo paso.
Cuando las ventas anuales de medicamentos genera millones y quizás
billones de dólares, efectos colaterales, contradicciones,
precauciones, advertencias, acciones terapéuticas,
o el bien y el mal si se quiere, puede cambiar permanentemente de tonalidad.
Las drogas se clasifican según los efectos
que producen en el organismo humano en:
Estimulantes (anfetaminas, cocaína);
depresores o sedantes como los barbitúricos, el alcohol,
los narcóticos (opio, morfina, heroína y
codeína) y los alucinógenos como la marihuana,
hongos, LSD (Acido lisérgico), mezcalina,
etc.
Esta vez, me propongo informar sólo acerca de las drogas más
usadas actualmente en nuestro país:
COCAÍNA
Es una sustancia que se extrae de las hojas de la planta de coca. Un
alcaloide. Es un polvo cristalino y blanco.
Alcaloides son una serie de sustancias de origen vegetal que se utilizan
en lo terapéutico; son sustancias que a veces
tienen propiedades curativas y otras veces tóxicas. En 1884
Karl Koller comenzó a utilizar la cocaína en
forma sistemática como anestésico, principalmente en
operaciones oftalmológicas y para intentar curar la "enfermedad
del soldado", morfinomanía iatrogénica por el empleo
inadecuado de la morfina entre los heridos de la guerra franco-prusiana
(1870) y en la guerra de secesión norteamericana. En un principio
se pensó que la cocaína era
inofensiva, el mismo Freud insistía en 1885 en la inocuidad
del tratamiento antidepresivo con cocaína,
pero pronto Lewin, y el mismo Freud, denunciaron la terapia con
la utilización de cocaína como
creación de doble toxicomanía, sin contar
los peligrosos accidentes que se produjeron al principio
por dosis inadecuadas.
No me detendré a explicar la forma de preparado ni de "cocinado" de
dicha sustancia ni de ninguna otra droga; creo que
esa información no aporta al tema en cuestión, que es "Como ayudar
a un drogadicto".
La cocaína en su forma de aspiración
nasal obtuvo una pronta aceptación en Europa con un éxito
comparable a de la heroína y la morfina.
Comenzó a hacer estragos en Francia a principios de siglo especialmente
en ciertos ambientes artísticos, entre la prostitución
de lujo y en el mundo del hampa.
Las dos guerras mundiales y la dificultad para conseguirla opacaron
su apogeo hasta que volvió a aparecer, aunque con otras características
en la década 1960-1970 convertida en la droga del
ejecutivo, del hombre de empresas o bien de altos recursos. La cantidad
media de cocaína que un toxicómano puede
llegar a ingerir al cabo del día puede oscilar entre los 5 y
los 10 gramos y siempre en muchas "aspiraciones" porque una
sola dosis de más de 0, 5 g. puede ser mortal.
Dado que es un potente estimulante del sistema nervioso central, el
individuo experimenta una exaltación del ánimo, locuacidad,
reducción de la fatiga, sensaciones de vigor y omnipotencia;
estos síntomas van unidos a una aparente brillantez intelectual
parecida al ingenio pero usualmente carente de un trasfondo creativo.
Ocasionalmente aparecen estados alucinatorios, especialmente
auditivos, táctiles y visuales; su uso continuo y en fuertes
dosis produce un cuadro de excitación cerebral con manifestaciones
de ansiedad y a veces con temores infundados que generalmente llegan
a la percepción de situaciones de terror incontrolable, acompañado
a veces de intensa agresividad.
Por otra parte, la estimulación y excitación, cuando
termina su efecto acaba en la depresión.
La sobredosis incide sobre la función respiratoria
y cardiaca a punto tal que causa la muerte muchísimas veces
por paros cardíacos sobre todo a aquellos que se inyectan. Los adictos crónicos
pueden necesitar dosis mayores a intervalos cada vez más cortos
hasta que sus vidas están totalmente sometidas al hábito.
Su
notoria
y eficaz
reducción del apetito
y del sueño, lleva a sus usuarios a vivir pasándose días
y hasta incluso más de una semana sin dormir, ni comer, adelgazando
decenas de kilos y luciendo como cadáveres (demacrados y ojerosos).
Uno de los síntomas más característicos de las intoxicaciones con cocaína es
el denominado "síndrome de Magnan" (cuadro
alucinatorio) en el que el adicto cree
ver pequeños insectos bajo su piel o ingresado y saliendo de
los ojos y fosas nasales de otros.
Debo aclarar que debido a su alto costo existe tendencia a adulterar
el producto en cada etapa de la cadena de distribución.
Los elementos empleados para preparar o usar la cocaína encierran peligro.
El equipo (jeringa y aguja) no esterilizado y compartido puede ser
vía de contagio de hepatitis, SIDA u otras infecciones.
MARIHUANA
Es el nombre de una droga elaborada
o mejor dicho extraída de la planta "Cannabis Sativa".
A pesar de la imagen que siempre se tuvo de ella como una simple hierba
natural y orgánica, la planta es una compleja usina química
que contiene más de 400 sustancias, muchas de ellas tóxicas
para el organismo.
Se fuma en formas de "porros" (cigarrillos
caseros armados con papelitos).
La concentración o poder de la marihuana depende
del clima, las condiciones del suelo y el desarrollo mismo de la planta.
Está clasificada como una droga alucinógena
ya que primordialmente ataca la mente.
No tiene actualmente ningún valor medicinal y entorpece las
funciones cerebrales; distorsiona los sentidos provocando ilusiones
y alucinaciones; provoca sobre todo en individuos ansiosos un delirio persecutorio.
Además, su consumo produce síntomas
como ansiedad, a veces dificultad para pensar y hablar, risas, estado
ebrioso, despersonalización, pérdida del equilibrio,
a veces visión borrosa, distorsión de la sensación
de tiempo, sed, hambre, sensación de falta de peso o de flotar,
fatiga, relajamiento, desgano, desidia, aumento de la intensidad de
las sensaciones auditivas, del gusto y del olfato.
El abuso lleva un marcado deterioro de la
inteligencia; además puede causar
daños en los pulmones y bronquios, así como en
el sistema reproductivo masculino y femenino, pérdida
de la memoria y reducción general de la energía.
Su capacidad de disminuir las habilidades psicomotoras hace
al consumo de este tipo de drogas
especialmente peligroso sobre todo en aquellos tipos de actividades
que entrañan riesgo si disminuye la atención
del individuo como por ejemplo el manejo de un automóvil.
La mayor parte de los adictos a la cocaína y a los
opiáceos lo han sido anteriormente al "porro".
El fenómeno del paso de una a otra sustancia estaría
más relacionado con el tiempo del uso de la marihuana y
con las interrelaciones entre el individuo consumidor y el medio en
el que vive y se abastece así como del conjunto de relaciones
sociales que rodean a éste y que en ocasiones
le fuerzan a "ir a más".
Desde ya, los efectos de la marihuana son también
y especialmente perjudiciales en el caso de las mujeres
embarazadas.
PEGAMENTOS E INHALANTES
PSICOFARMACOS (Pastillas)
Hay sustancias de uso comercial o industrial que son elementos químicos
volátiles, producen vapores psicoactivos es decir que alteran
la mente.
Los efectos son inmediatos, generalmente producen
mareos, náuseas, tos, sangre por la nariz, aspecto cansado,
mal aliento, falta de coordinación, pérdida del apetito.
A veces se reduce el rimo cardíaco y pulmonar.
Junto a la pretendida estimulación viven las intoxicaciones,
los vómitos, la visión borrosa, el habla incoherente,
además serios perjuicios al hígado, a la sangre, al sistema
nervioso central, a los riñones y a los pulmones.
Estamos hablando de pegamentos para automodelismo,
solventes de pinturas, quitamanchas, líquido para encendedores,
bencina, aguarrás, acrílicos derretidos.
La magnitud de estos efectos depende de la experiencia
y personalidad de quien inhala, de la cantidad, de la sustancia y del
ambiente que rodea al individuo.
Los pegamentos e inhalantes tienen
por usuarios fundamentalmente a chicos menores de edad, incluso hasta
chicos menores a los 10 años de edad.
Llegan a este mal por curiosidad, imitación o presión
de los amigos, también por miseria, abandono o ausencia de familia,
miedo, soledad, impotencia, frustración, etc.
Muchos niños y adolescentes han aprendido en sus propios hogares
que la "química" es capaz de modificar el sentir y
la forma de vida. Que la "auto-medicación", es decir
el uso descontrolado de fármacos como los barbitúricos
o las anfetaminas, parece "ayudar" a las
personas a superar disgustos, contrariedades o rabietas.
Todo lo contrario.
A largo plazo, las raíces del problema personal
no resuelto se verán además enmarañadas con los
nuevos sinsabores de la dependencia-adicción hacia
el fármaco hipnótico tranquilizante o excitante.
El desarrollo de la psicofarmacología ha proporcionado un verdadero
arsenal de medicamentos muy activos, al alcance muchas veces del gran
público sin prescripción facultativa.
Los barbitúricos, sustancias derivadas del ácido barbitúrico,
se utilizan por sus propiedades hipnóticas desde 1903; actúan
como depresores, tranquilizantes no selectivos del
sistema nervioso central, y según las dosis originan desde sedación
hasta anestesia general, coma y muerte por parálisis del centro respiratorio.
Crean tolerancia, dependencia y los trastornos derivados
de un barbitúrico crónico abarcan síntomas mentales
(dificultad de habla, somnolencia, alucinaciones, etc.), neurológicos
(vértigos, temblores, etc.) y gastrointestinales.
Además una vez alcanzada la tolerancia existe el riesgo de intoxicación y
muerte por sobredosis, debida a la obnubilación
mental del adicto que puede llegar a ingerir
sucesivas dosis sin recordar a las anteriores.
Las anfetaminas, auténticos pilares para el ritmo de vida de
la sociedad industrializada, provocan en el organismo una serie de
reacciones entre las cuales se destaca el aumento de la presión
sanguínea, la aceleración del ritmo cardíaco y
el incremento de la actividad cerebral, lo que impide el sueño
y anula los síntomas de fatiga. Sus cualidades de disminuir
la sensación de fatiga, producir insomnio y aumentar la actividad
psíquica y muscular fueron experimentadas ya durante la guerra
civil española y después utilizadas masivamente en la
2da. Guerra Mundial durante la denominada Batalla de Inglaterra; se
calcula que a lo largo de la guerra fueron suministradas a las tropas
británicas unos 72 millones de tabletas; pronto el exceso de
confianza, la pérdida relativa del juicio crítico y los trastornos
de conducta con arrebatos de euforia y atroces crisis depresivas,
obligaron al alto mando aliado al progresivo abandono del producto.
Tras la contienda, las anfetaminas irrumpieron entre la población
civil; Jaron y Suecia quedaron literalmente sumergidas por la ola de
la nueva droga, hasta que, tras intensas campañas
para sensibilizar a los profesionales y gracias a la promulgación
de leyes reguladoras, la moda pareció desaparecer.
Por poco tiempo: En 1960 en el West End londinense las píldoras
comenzaron a ser distribuidas de nuevo en bares y discotecas.
Los jóvenes verían en ellas una forma fácil de
prolongar las maravillas del fin de semana.
Dos pastillas, un poco de alcohol y a bailar
todas la noche, a escapar por varias horas del tedio semanal en la
escuela o de la rutina de la fábrica ola oficina. Después: "el
bajonazo".
Las energías extras que prestan este tipo de estimulantes se
obtienen a costa de las reservas del organismo; las horas de euforia
y plenitud acarrean un grave agotamiento físico acompañado
de fuerte depresión nerviosa.
La única forma de combatirlo es ingerir una nueva dosis, entrar
en un círculo vicioso "cansancio-píldora-energía",
de difícil salida. Con el tiempo, la habituación puede
inducir a tomas excesivas que provocan en el individuo una psicosis paranoide con delirio de persecución y alucinaciones
visuales y auditivas que recuerdan estados de esquizofrenia.
Resumiendo, llegamos a la conclusión que las anfetaminas, al
producir un artificial estado de activismo físico y lucidez
mental, perjudican paulatinamente las células cerebrales con
el consiguiente deterioro de la mente.
El individuo entra así en un estado delirante con
exteriorizaciones violentas y antisociales; el uso
de anfetaminas lleva a la locura y además, el término
de vida del adicto se reduce considerablemente.
Pero todo no concluye con la única mención de hipnóticos
y/o anfetaminas, recordemos que los adictos a
las "pastas" (pastillas, cápsulas) consumen y abusan de
cápsulas para el mal de Parkinson, jarabe para la tos, bebiendo
frascos enteros de un solo trago o ingiriendo de una sola vez decenas de
cápsulas de uno o diversos tipos.
ALCOHOL
El alcoholismo es una dependencia al alcohol.
El individuo alcohólico sufre una dependencia tal
que sus preocupaciones y su comportamiento están centrados en
la bebida; la dependencia física y psíquica
del alcohol le exige beber cada vez más
para evitar la aparición de los síntomas que la abstinencia le
provoca.
El consumo de bebidas alcohólicas es
lícito en los adultos, pero es pernicioso para el cuerpo y para
la mente; destruye la coordinación física y
la capacidad de formular juicios reales y coherentes; coloca a quien
las ingiere en riesgo de una degradación integral que se convierte
en angustiosa realidad si se persiste en dicho consumo. El alcohol y el
tabaco son las drogas que más estragos
producen. El alcohol es una de las drogas más
antiguas conocidas por el hombre y sigue siendo la más empleada
por todas las culturas.
Normalmente el alcohol se obtiene de la fermentación
de los jugos azucarados de diversas plantas o de sus frutos (su graduación alcohólica depende
precisamente de su origen). El alcohol produce
una dilatación de los vasos sanguíneos periféricos
y, por consiguiente, al refrigerarse más la sangre, un descenso
de la temperatura.
Si la ingestión es pequeña, aumenta
la secreción gástrica, pero si es elevada, la secreción
gástrica se inhibe y la mucosa estomacal sufre una fuerte irritación.
El comportamiento también se ve alterado: entendimiento, autocrítica,
coordinación de movimientos y capacidad de percepción
sufren modificaciones sustanciales. Por lo general, se comienza a recurrir
al alcohol para aliviar tensiones emocionales, problemas laborales
o familiares, depresiones, etc.
En un principio parece lograrse, hasta que el individuo aumenta sus
niveles de tolerancia y precisa beber cantidades cada vez mayores para
obtener los mismos efectos. A lo largo de los primeros
años de alcoholismo van apareciendo
los siguientes problemas de conducta: irritabilidad,
el mal carácter, trastornos de memoria, amnesias, falta de apetito,
la degeneración hepática, la aparición de úlceras,
posibles daños cerebrales. Al establecer una firme tolerancia,
presenta síndrome de abstinencia cuando
se suprime sin un tratamiento médico adecuado.
El más leve, denominado síndrome de
alarma, se caracteriza por temblor matutino en la lengua, labios y
dedos de las manos, náuseas, secreción de bilis, ansiedad, depresión leve
y cansancio; los síndromes mejoran con la toma
matutina de pequeñas cantidades de bebidas alcohólicas.
Cuando la enfermedad está muy avanzada, la privación
brusca del alcohol produce además una
serie de manifestaciones alucinatorias en las que el paciente cree
ver imágenes aterradoras (Delirium Tremens), ansiedad, temblor,
fiebre, alteración del estado general, coma y muerte por neumonía
(inflamación microbiana pulmonar), por descompensación
de las sales del cuerpo u ocasionalmente por congestión cerebral.
Junto con el cerebro, el hígado es el órgano más
perjudicado porque el organismo lo utiliza como "gran laboratorio" para
eliminar el exceso de alcohol ingerido.
Algunos trastornos pueden ser irreversibles como la
hepatitis alcohólica o la cirrosis.
La asistencia del alcohólico debe
incidir en hacerle comprender y aceptar su serio problema con
la bebida, en que tome conciencia de que supone un peligro mortal
para su salud.
Para conseguir la deshabituación se recurre a la psicoterapia, a los tratamientos de AVERSIÓN (método
de curación de toxicomanías basado en
el suministro al enfermo de sustancias que reaccionan ante la
droga causándole al paciente molestias o dolores que le
hacen rechazar la misma).
DROGAS SAGRADAS
Para muchas culturas, los alucinógenos naturales
eran precisamente el vehículo de acercamiento hacia lo desconocido.
Desempeñaban un papel social importante pero
siempre desde una expectativa de uso litúrgico-mágica
explicable por las creencias, actitudes y valores que les atribuían.
El acercamiento a los alucinógenos, en América,
requería un aprendizaje ritual, dirigido por el "chamán" como
máximo iniciado. (Recomiendo leer a Carlos Castañeda
y sus experiencias narradas en sus libros "Las enseñanzas
de Don Juan" y "el viaje a Ixtlán").
Los dos alucinógenos naturales más conocidos
y utilizados son la "Psilocibina" (hongos muy utilizados
en México) y la mezcalina.
Los aztecas conocían una forma de conservación ancestral,
secando los hongos por medios naturales. Su ingestión
llega a desorganizar totalmente conductas aprendidas e
incluso a modificar negativamente instintos básicos.
La liturgia y la mística en relación al uso del hongo
como fenómeno chamánico están fuera de toda duda.
En su cultura y en su medio constituye una experiencia mística
rígidamente codificada, que evita hasta el mínimo detalle
el riesgo de confundirlo divino o adivinatorio con lo real.
He leído que la experiencia vivida en "ocasiones rituales" nunca
ha conducido a la locura o a la pérdida de la capacidad de relación
con el medio cultural heredado, ni a fenómenos comparables a
los que acontecen al joven que, falto de la preparación místico-religiosa,
se inicia en los ritos para drogarse y acaba su aventura
en un hospital psiquiátrico.
La comunión ritual parece remontarse al siglo XV A. C.
La mezcalina (cactus común en el norte de México) y más
conocido por la denominación india de PEYOTE, tiene
también un complejo y ritualizado culto.
Las convulsiones que produjo la destrucción de grandes culturas
indias norteamericanas por los anglosajones en la triunfalmente denominada "conquista
del Oeste", junto con la guerra entre México y Estados
Unidos por la posesión de Texas y California, crearon una serie
de corrientes migratorias que extendieron el uso del peyote a casi
todas las tribus estadounidenses y de Canadá.
La Iglesia India Americana propone a sus adeptos "comulgar" con
unos pequeños discos marrones que son
trozos secos del cactus (botones de mezcal).
La ley federal estadounidense reconoce la legalidad de su materia sacramental,
hasta ampararlas con idénticas disposiciones a las que permitían
a los sacerdotes católicos comulgar con vino durante la Ley
Seca.
L. S. D.
Durante el siglo XX algunos químicos intentaron, sin éxito,
aislar los alcaloides del cornezuelo de centeno.
Hofmann y sus colaboradores logran entre 1918 y 1944 en Basilea descubrir
con exactitud los doce principios activos del hongo, de los que el ácido
lisérgico es el constituyente específico.
En 1939 Stoll y Hofmann trabajando sobre extractos del cornezuelo del
centeno aislaron la dietilamina del ácido lisérgico: L.
S. D. 25.
El 26 de abril de 1943 y debido a la imperfección técnica
de unos aparatos de laboratorio, Hoffman ingirió una pequeña
cantidad de LSD y descubrió así,
por accidente, las propiedades psicotrópicas de tan poderoso
alucinógeno; luego volvió a experimentar ingiriendo 250
mg. de la droga.
En la década 1950-1960 algunos psiquiatras experimentaron
y auto-experimentaron en los laboratorios de psicofisiología
con el LSD intentado encontrarle un uso terapéutico.
No lo consiguieron. Hacia 1960 Timothy Leary y Richard Alpert convertirían
la draga en fenómeno de masas al precipitar a ella a millares
de jóvenes norteamericanos como una forma de "liberar su
espíritu". Poco después el LSD era
ya un producto más en los circuitos de la sociedad de consumo (cantantes,
discos, etc.). La contracultura, lo psicodélico, la guerra de
Vietnam, acuñarían una generación de jóvenes
norteamericanos con una mentalidad que causó impacto en Europa
a finales de la década 1961-1970.
Los "viajes" con LSD son sumamente
peligrosos, en su euforia, el drogado cree
poder realizar hazañas sobrehumanas y a veces perece en el intento
o ingresa en un mundo alucinante que no abandonará aunque no
vuelva a ingerir nuevamente el alucinógeno (conozco adictos y
abusadores de LSD que han quedado "tildados" para
el resto de sus días).
¿Qué es un alucinógeno?
Sólo son alucinógenas aquellas sustancias que producen "confusión",
sin mermar a posteriori, en el individuo la capacidad de comunicar
su experiencia. Un alucinógeno moviliza y combina conocimientos
y experiencias pasadas, y modifica la percepción de las experiencias
presentes. La cultura, lo aprendido y arraigado antropológicamente,
se combina en forma extraña y original, pero el alucinógeno
no aporta otra cosa nueva que una visión original, no siempre
enriquecedora puesto que el código social del
adolescente toxicómano occidental
está empobrecido y vacío de contenidos antropológicos-culturales,
que de ningún modo se enriquecerán o llenarán
con el uso indiscriminado de este tipo de sustancia.
Los alucinógenos más conocidos y utilizados
en nuestro país son la marihuana y el LSD los
cuales una vez ingeridos pueden provocar una total distorsión
de los sentidos y entre otras cosas, una incoherencia en las expresiones.
CRACK O PACO
Es una droga cuyo consumo es relativamente
nuevo en Estados Unidos.
Es la denominación que se le ha dado popularmente a minúsculos
trozos o piedras que son el residuo sumamente impuro de pasta básica
de cocaína.
Produce adicción (dependencia),
en un período extremadamente corto porque sus propiedades químicas
llevan fácilmente al desarrollo de un consumo compulsivo.
La potente y rápida euforia dura solamente de 3 a 5 minutos
y le sigue un sentimiento desagradable de agitación, depresión y
anhelos de una nueva dosis.
El uso de Crack o paco puede llevar a cambios
en la conducta y en la personalidad que comprenden irritabilidad, depresión grave,
agresividad, aislamiento, reacciones con conducta violenta y/o suicida.
HEROÍNA
Para fines del siglo XIX la morfina bacía estragos en toda Europa.
Una de las industrias farmacéuticas más prestigiosas,
la BAYER, encargó a su departamento de investigación
de opiáceos la misión de obtener una droga con
las ventajas de la morfina, pero que no crease adicción.
Así fue como Dresser descubrió la heroína en
1874.
Los primeros ensayos se realizaron en 1898 en la clínica de
la Universidad de Berlín. Los resultados fueron espectaculares,
creyeron encontrar un medicamento que ayudaría
a curar la tuberculosis, poco después se intentaría atajar
la morfinomanía administrando a los pacientes dosis de heroína.
Incluso fue anunciada como la mejor terapia de deshabituación
para opiáceos y remedio definitivo contra la tuberculosis. La
realidad fue bien diferente.
Los pacientes abandonaban el uso de morfina, pero para caer en las
redes del pretendido remedio, la heroína,
otra droga más tóxica y a la que cuesta
muy poco acostumbrarse. Se necesitaron más de 10 años
para que se llegase al acuerdo de denunciarla como una droga más peligrosa
que la morfina y evidentemente contraindicada en la curación
de la tuberculosis. China, gran productor de opio después de
la penetración anglo-francesa, aprendió con rapidez el
proceso de síntesis de la heroína y
pagó a Occidente con la misma moneda: de 1910 a 1930 Europa
se vio inundada de píldoras de heroína,
procedentes de China y comercializadas con nombres como Dragón
de oro, Tigre mágico o Caballo veloz. Años después
de la guerra de Vietnam entra en el mercado norteamericano por la puerta
grande.
El "yonki" (toxicómano de heroína)
compra el producto en forma de polvo blanco, rebajado o adulterado
por su proveedor habitual "el camello" con otras sustancias
de similar color y contextura a fin de autofinanciarse así sus
propias dosis. La forma de consumo más habitual
es vía inyectada y más raramente por aspiración
nasal o fumada. La heroína inhalada
o fumada provoca unos efectos sedantes muy parecidos
a los de la morfina. La endovenosa es más contundente. Despliega
su acción sobre el sistema nervioso central en tres fases consecutivas,
que decrecen en duración e intensidad conforme la adicción aumenta.
Las primeras sensaciones "flash" son de placer intenso,
semejante a un orgasmo sexual, después tras pocos segundos aparece
la etapa de total sedación con ausencia absoluta de cualquier
tipo de impulso o necesidad fisiológica, o de molestia física,
dolor o ansiedad. Durante dos o tres horas el heroinómano parece "colgado",
indiferente, porque todo lo que le ronda le parece perfecto, hasta
que los efectos van desapareciendo, la cuesta abajo,
el tomar contacto con la cruda realidad y la necesidad de una nueva
dosis para recuperar el paraíso perdido.
Este tipo de proceso solo se produce durante los primeros contactos,
conforme el nivel de intoxicación del individuo
avance, la dependencia se torna intensa acabando en
una dolorosa necesidad del producto en períodos más seguidos
y breves y la inyección de heroína termina
siendo el medio de evitar el sufrimiento del "mono", el síndrome de abstinencia,
con lo cual la droga deja de constituir una fuente
de placer para llegar a convertirse trágicamente en una necesidad
vital.
En Argentina jamás hubo una penetración de mercado; muy
esporádicamente algún consumidor muy aislado.
SÍNDROME DE ABSTINENCIA
(Cuando la droga falta) El denominado Síndrome de Abstinencia es
el conjunto de manifestaciones específicas de la falta de cada tipo
de drogas.
Cuando la dependencia física es total (en el
caso de los opiáceos, heroína y
morfina), algo que rara vez sucede en Argentina ya que en nuestro país
se consumen otro tipo de drogas, la crisis se manifiesta
con una escenografía realmente dramática.
Los primeros síntomas suelen ser un estado de intranquilidad
creciente, sensación de debilidad (siempre hablando de opiáceos),
líquido que fluye por los ojos del adicto,
bostezos, sudores, temblor, sueño intranquilo, frecuentes sacudidas
espasmódicas, etc.
Cuando despierta: Pupilas dilatadas, bostezos, secreción acuosa
por los ojos y nariz, piloereción (piel de gallina), descenso
de la temperatura corporal, intensos dolores abdominales, confracciones
violentas de los intestinos y de las paredes del estómago, vómitos
a veces sanguinolentos, incesantes diarreas.
En este estado, a unas 30 horas de la última dosis, el descanso
y el sueño reparador son algo imposible para el toxicómano.
Contracciones, patalea involuntariamente, expulsa enorme cantidad de
líquido, rechaza todo tipo de alimento y de bebida, adelgaza
en forma alarmante y padece un estado de total debilidad.
La única forma de atenuar los efectos del síndrome de abstinencia en
morfinómanos o heroinómanos es hacer una cura
de desintoxicación mediante la administración
de productos adecuados.
Es una experiencia desgarradora. Gritos de desesperación, empapa
con sudores la ropa de cama y el colchón, suciedad, embadurnado
con sus propios vómitos y excrementos, el adicto presenta
un aspecto infrahumano.
En 24 horas puede perder 5 kilos.
Algunos médicos temiendo por la vida de sus pacientes les administran
una inyección de la droga siempre utilizada
y casi al instante se suprimen los terribles síntomas. El Dr.
Harris Isbell dice: "Es una experiencia dramática observar
a una persona miserablemente enferma recibir una inyección de
morfina y verle 30 minutos después afeitándose, limpio,
bromeando y riéndose".
Pero esta vacación del infierno dura muy poco; a menos que se
administre otra vez la droga,
los síntomas empezarán de nuevo cuando transcurran 8
a 10 horas. Los síntomas empezarán a debilitarse por
sí solos al sexto o séptimo día pero el paciente
habrá quedado extremadamente débil, nervioso e intranquilo
y a menudo sufrirá de colitis pertinaz.
HABLEMOS DE LO QUE SUCEDE HOY EN ARGENTINA El síndrome de abstinencia del alcohólico es
especialmente destacable por la dureza de sus síntomas: temblores,
alucinaciones, convulsiones y delirium tremens. Muy distinto es el
caso de los fármacos somníferos y estimulantes. El adicto experimenta
al principio una cierta mejoría física y psíquica
totalmente ficticia porque pronto se sume en una debilidad absoluta,
con pérdida de su control nervioso, elevación de la temperatura
corporal y de las pulsaciones.
Lo peor llegará más tarde con las convulsiones muy parecidas
a la más grave de las epilepsias.
6 Cuando llega el síndrome de abstinencia de
la cocaína nos encontramos con malestares
gran ansiedad y necesidad psíquica de seguir consumiendo), el adicto llama
a este estado "fisura" o "Estoy fisurado".
CONSECUENCIAS DEL CONSUMO -ABUSO DE DROGAS
El consumo de drogas no acarrea otra consecuencia que
la desgracia.
Muchos seres bellos y "triunfantes" a los 18 años,
viéndolos meses o años después, los encontramos
convertidos en piltrafas. La apatía, la evasión, la ausencia
de inquietudes, el sentirse ganado por el desaliento, la desesperanza,
culpas, el dejarse domesticar, la soledad, la ruina económica,
la decadencia moral, promiscuidad, prisión, muerte, el SIDA, etc.
La adicción conduce al ser humano a ese aletargamiento
e inacción que lo paraliza, pero el salir del sistema productivo
es tan solo uno de los tantos problemas que acarrea la drogadependencia.
Se torna negativo para quienes lo rodean. Es una cuestión de deterioro
en su salud mental y física.
Los problemas también dependen del tipo
de droga que se use, de la frecuencia con que se consuma, del
estado físico y psíquico del usuario y de las circunstancias
que lo llevan a consumir.
Todas las drogas ocasionan el mismo problema y es el peligro de ingresar
a un camino del cual es muy difícil salir, o sea, volverse
dependiente; todas de una u otra manera son nocivas para el
ser humano.
Algunas drogas (anfetaminas, cocaína, LSD,
etc.) desinhiben al usuario y esto lo suele llevar a "no medir las
consecuencias", lo cual lo induce y alienta a manejar a altas velocidades
(choques, accidentes), a robar a mano armada (problemas policiales y legales),
a no ser prudente con las dosis que ingiere (no son pocos lo que mueren
por sobredosis), a intervenir y participar en riñas
con brutal violencia, a buscar fuertes e intensas emociones y sensaciones.
En general, el consumo y abuso de drogas producen
malos efectos, o sea daños cerebrales.
Depende del tipo y de la calidad de droga y de las condiciones
sicofísicas del individuo. Si consideramos que el cerebro humano
es la parte de nuestro cuerpo que rige nuestra vida, lo podríamos
comparar a un "centro de informaciones" que nos permite pensar,
movemos, comunicarnos, soñar, amar, etc. Es el centro que
controla y mantiene las funciones de los órganos durante toda
la vida.
Nuestro cerebro tiene células nerviosas llamadas neuronas. El uso
indebido de drogas produce una sostenida agresión al
sistema cerebral ya que las drogas afectan las neuronas.
Una célula nerviosa o neurona que se destruye no puede ser reemplazada.
La dependencia a las drogas deteriora sin distinción
de sexos y atenta contra la única facultad que nos diferencia
de los animales: el razonamiento, la inteligencia, convirtiendo al hombre
en un ser que actúa por simple estímulo físico.
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