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CAPITULO V

DROGAS

Llamamos droga a cualquier sustancia que una vez ingerida, altera la conducta, la percepción, modifica el estado anímico, aumenta o disminuye el rendimiento físico y psíquico etc. La ilegalidad coloca a todas las drogas en un mismo plano, aunque las consecuencias de uso sean muy diferentes.
Empecemos por diferenciar entre las drogas ilegales como la cocaína, marihuana, etc. y las drogas legales como el alcohol y el tabaco que son aceptadas por el conjunto de la sociedad pero cuyo uso abusivo provoca trastornos físicos a corto o largo plazo.
A diario además, un importante sector de la población utiliza estimulantes, somníferos, tranquilizantes, depresivos, etc., en muchos casos sin prescripción médica y desconociendo su elevado potencial adictivo.
Occidente acusa a la coca de su problema de drogadicción como si las hojas tuviesen atributos humanos tales como la agresividad. Un razonamiento así, se llama en psiquiatría pensamiento infantil o mágico.
Es el hombre el que da sentido a las cosas y no al revés... existen drogas porque existe la depresión, la angustia y el dolor humano ocasionado por maneras de vivir y de pensar.
Cada momento histórico muestra un tipo de droga.
En la Argentina en concreto: En la década del setenta fue la anfetamina. Estas drogas servían para la producción: casualmente en el 76 llega el golpe de estado que desmantela el aparato productivo y desaparece con él el consumo de anfetaminas y aparece la adicción al psicofármaco depresor.
Lo que se viene en el campo de las drogas no son sólo las que provocan alucinación sino las que aumentan el rendimiento.
En el futuro usaremos drogas no solo para "escapar de la realidad" sino para permitirnos esfuerzos sobrehumanos.
Esta tendencia ya es perceptible. Los días amistosos y soñadores de la marihuana y el LSD son historia; lo que la gente quiere ahora es cocaína y crack o paco, anfetaminas y esteroides anabólicos: Velocidad inmediata y músculo a pedido.
Los esteroides no producen ningún "vuelo" placentero, de hecho arruinan el sueño, el carácter y la piel.
Su mercado es vasto y está en crecimiento.
Los atletas que buscan el desempeño francamente sobrehumano están atrapados en un callejón sin salida que en algún momento puede reproducirse en muchos otros rincones de la sociedad.
Los esteroides aumentan la fuerza, pero pronto descubriremos sustancias que aumentarán la memoria, la inteligencia, mejorarán el estado anímico, mejorarían la sexualidad.
Mientras los mecanismos de control persiguen y reprimen las drogas provenientes del tráfico ilícito, los usuarios se vuelcan al consumo masivo y combinado de drogas farmacéuticas de menor visibilidad y mayor impunidad.

Los tranquilizantes se transformaron en menú diario de muchos argentinos. Hoy, muchos laboratorios prometen el paraíso en pastillas. Así con un Transilium diario llegará el descenso prolongado sin interferir con la actividad socio-laboral, se esfumarán los conflictos de la menopausia, de la vejez y por qué no el estrés cotidiano de la vida moderna.
Adiós problemas familiares, profesionales o económicos, este paraíso admite, sin distinción de credos ni religiones a "todo interesado". Pasen y prueben: de ahí a la dependencia hay un solo paso.
Cuando las ventas anuales de medicamentos genera millones y quizás billones de dólares, efectos colaterales, contradicciones, precauciones, advertencias, acciones terapéuticas, o el bien y el mal si se quiere, puede cambiar permanentemente de tonalidad.
Las drogas se clasifican según los efectos que producen en el organismo humano en:
Estimulantes (anfetaminas, cocaína); depresores o sedantes como los barbitúricos, el alcohol, los narcóticos (opio, morfina, heroína y codeína) y los alucinógenos como la marihuana, hongos, LSD (Acido lisérgico), mezcalina, etc.
Esta vez, me propongo informar sólo acerca de las drogas más usadas actualmente en nuestro país:

COCAÍNA
Es una sustancia que se extrae de las hojas de la planta de coca. Un alcaloide. Es un polvo cristalino y blanco.
Alcaloides son una serie de sustancias de origen vegetal que se utilizan en lo terapéutico; son sustancias que a veces tienen propiedades curativas y otras veces tóxicas. En 1884 Karl Koller comenzó a utilizar la cocaína en forma sistemática como anestésico, principalmente en operaciones oftalmológicas y para intentar curar la "enfermedad del soldado", morfinomanía iatrogénica por el empleo inadecuado de la morfina entre los heridos de la guerra franco-prusiana (1870) y en la guerra de secesión norteamericana. En un principio se pensó que la cocaína era inofensiva, el mismo Freud insistía en 1885 en la inocuidad del tratamiento antidepresivo con cocaína, pero pronto Lewin, y el mismo Freud, denunciaron la terapia con la utilización de cocaína como creación de doble toxicomanía, sin contar los peligrosos accidentes que se produjeron al principio por dosis inadecuadas.
No me detendré a explicar la forma de preparado ni de "cocinado" de dicha sustancia ni de ninguna otra droga; creo que esa información no aporta al tema en cuestión, que es "Como ayudar a un drogadicto".
La cocaína en su forma de aspiración nasal obtuvo una pronta aceptación en Europa con un éxito comparable a de la heroína y la morfina.
Comenzó a hacer estragos en Francia a principios de siglo especialmente en ciertos ambientes artísticos, entre la prostitución de lujo y en el mundo del hampa.
Las dos guerras mundiales y la dificultad para conseguirla opacaron su apogeo hasta que volvió a aparecer, aunque con otras características en la década 1960-1970 convertida en la droga del ejecutivo, del hombre de empresas o bien de altos recursos. La cantidad media de cocaína que un toxicómano puede llegar a ingerir al cabo del día puede oscilar entre los 5 y los 10 gramos y siempre en muchas "aspiraciones" porque una sola dosis de más de 0, 5 g. puede ser mortal.
Dado que es un potente estimulante del sistema nervioso central, el individuo experimenta una exaltación del ánimo, locuacidad, reducción de la fatiga, sensaciones de vigor y omnipotencia; estos síntomas van unidos a una aparente brillantez intelectual parecida al ingenio pero usualmente carente de un trasfondo creativo. Ocasionalmente aparecen estados alucinatorios, especialmente auditivos, táctiles y visuales; su uso continuo y en fuertes dosis produce un cuadro de excitación cerebral con manifestaciones de ansiedad y a veces con temores infundados que generalmente llegan a la percepción de situaciones de terror incontrolable, acompañado a veces de intensa agresividad.
Por otra parte, la estimulación y excitación, cuando termina su efecto acaba en la depresión.
La sobredosis incide sobre la función respiratoria y cardiaca a punto tal que causa la muerte muchísimas veces por paros cardíacos sobre todo a aquellos que se inyectan. Los adictos crónicos pueden necesitar dosis mayores a intervalos cada vez más cortos hasta que sus vidas están totalmente sometidas al hábito.
Su notoria y eficaz reducción del apetito y del sueño, lleva a sus usuarios a vivir pasándose días y hasta incluso más de una semana sin dormir, ni comer, adelgazando decenas de kilos y luciendo como cadáveres (demacrados y ojerosos).
Uno de los síntomas más característicos de las intoxicaciones con cocaína es el denominado "síndrome de Magnan" (cuadro alucinatorio) en el que el adicto cree ver pequeños insectos bajo su piel o ingresado y saliendo de los ojos y fosas nasales de otros.
Debo aclarar que debido a su alto costo existe tendencia a adulterar el producto en cada etapa de la cadena de distribución.
Los elementos empleados para preparar o usar la cocaína encierran peligro. El equipo (jeringa y aguja) no esterilizado y compartido puede ser vía de contagio de hepatitis, SIDA u otras infecciones.

MARIHUANA
 Es el nombre de una droga elaborada o mejor dicho extraída de la planta "Cannabis Sativa".
A pesar de la imagen que siempre se tuvo de ella como una simple hierba natural y orgánica, la planta es una compleja usina química que contiene más de 400 sustancias, muchas de ellas tóxicas para el organismo.
Se fuma en formas de "porros" (cigarrillos caseros armados con papelitos).
La concentración o poder de la marihuana depende del clima, las condiciones del suelo y el desarrollo mismo de la planta.
Está clasificada como una droga alucinógena ya que primordialmente ataca la mente.
No tiene actualmente ningún valor medicinal y entorpece las funciones cerebrales; distorsiona los sentidos provocando ilusiones y alucinaciones; provoca sobre todo en individuos ansiosos un delirio persecutorio.
Además, su consumo produce síntomas como ansiedad, a veces dificultad para pensar y hablar, risas, estado ebrioso, despersonalización, pérdida del equilibrio, a veces visión borrosa, distorsión de la sensación de tiempo, sed, hambre, sensación de falta de peso o de flotar, fatiga, relajamiento, desgano, desidia, aumento de la intensidad de las sensaciones auditivas, del gusto y del olfato.
El abuso lleva un marcado deterioro de la inteligencia; además puede causar daños en los pulmones y bronquios, así como en el sistema reproductivo masculino y femenino, pérdida de la memoria y reducción general de la energía.
Su capacidad de disminuir las habilidades psicomotoras hace al consumo de este tipo de drogas especialmente peligroso sobre todo en aquellos tipos de actividades que entrañan riesgo si disminuye la atención del individuo como por ejemplo el manejo de un automóvil.
La mayor parte de los adictos a la cocaína y a los opiáceos lo han sido anteriormente al "porro".
El fenómeno del paso de una a otra sustancia estaría más relacionado con el tiempo del uso de la marihuana y con las interrelaciones entre el individuo consumidor y el medio en el que vive y se abastece así como del conjunto de relaciones sociales que rodean a éste y que en ocasiones le fuerzan a "ir a más".
Desde ya, los efectos de la marihuana son también y especialmente perjudiciales en el caso de las mujeres embarazadas.

PEGAMENTOS E INHALANTES
PSICOFARMACOS (Pastillas)

Hay sustancias de uso comercial o industrial que son elementos químicos volátiles, producen vapores psicoactivos es decir que alteran la mente.
Los efectos son inmediatos, generalmente producen mareos, náuseas, tos, sangre por la nariz, aspecto cansado, mal aliento, falta de coordinación, pérdida del apetito. A veces se reduce el rimo cardíaco y pulmonar.
Junto a la pretendida estimulación viven las intoxicaciones, los vómitos, la visión borrosa, el habla incoherente, además serios perjuicios al hígado, a la sangre, al sistema nervioso central, a los riñones y a los pulmones.
Estamos hablando de pegamentos para automodelismo, solventes de pinturas, quitamanchas, líquido para encendedores, bencina, aguarrás, acrílicos derretidos.
La magnitud de estos efectos depende de la experiencia y personalidad de quien inhala, de la cantidad, de la sustancia y del ambiente que rodea al individuo.
Los pegamentos e inhalantes tienen por usuarios fundamentalmente a chicos menores de edad, incluso hasta chicos menores a los 10 años de edad.
Llegan a este mal por curiosidad, imitación o presión de los amigos, también por miseria, abandono o ausencia de familia, miedo, soledad, impotencia, frustración, etc.
Muchos niños y adolescentes han aprendido en sus propios hogares que la "química" es capaz de modificar el sentir y la forma de vida. Que la "auto-medicación", es decir el uso descontrolado de fármacos como los barbitúricos o las anfetaminas, parece "ayudar" a las personas a superar disgustos, contrariedades o rabietas. Todo lo contrario.
A largo plazo, las raíces del problema personal no resuelto se verán además enmarañadas con los nuevos sinsabores de la dependencia-adicción hacia el fármaco hipnótico tranquilizante o excitante.
El desarrollo de la psicofarmacología ha proporcionado un verdadero arsenal de medicamentos muy activos, al alcance muchas veces del gran público sin prescripción facultativa.
Los barbitúricos, sustancias derivadas del ácido barbitúrico, se utilizan por sus propiedades hipnóticas desde 1903; actúan como depresores, tranquilizantes no selectivos del sistema nervioso central, y según las dosis originan desde sedación hasta anestesia general, coma y muerte por parálisis del centro respiratorio.
Crean tolerancia, dependencia y los trastornos derivados de un barbitúrico crónico abarcan síntomas mentales (dificultad de habla, somnolencia, alucinaciones, etc.), neurológicos (vértigos, temblores, etc.) y gastrointestinales.
Además una vez alcanzada la tolerancia existe el riesgo de intoxicación y muerte por sobredosis, debida a la obnubilación mental del adicto que puede llegar a ingerir sucesivas dosis sin recordar a las anteriores.
Las anfetaminas, auténticos pilares para el ritmo de vida de la sociedad industrializada, provocan en el organismo una serie de reacciones entre las cuales se destaca el aumento de la presión sanguínea, la aceleración del ritmo cardíaco y el incremento de la actividad cerebral, lo que impide el sueño y anula los síntomas de fatiga. Sus cualidades de disminuir la sensación de fatiga, producir insomnio y aumentar la actividad psíquica y muscular fueron experimentadas ya durante la guerra civil española y después utilizadas masivamente en la 2da. Guerra Mundial durante la denominada Batalla de Inglaterra; se calcula que a lo largo de la guerra fueron suministradas a las tropas británicas unos 72 millones de tabletas; pronto el exceso de confianza, la pérdida relativa del juicio crítico y los trastornos de conducta con arrebatos de euforia y atroces crisis depresivas, obligaron al alto mando aliado al progresivo abandono del producto.
Tras la contienda, las anfetaminas irrumpieron entre la población civil; Jaron y Suecia quedaron literalmente sumergidas por la ola de la nueva droga, hasta que, tras intensas campañas para sensibilizar a los profesionales y gracias a la promulgación de leyes reguladoras, la moda pareció desaparecer.
Por poco tiempo: En 1960 en el West End londinense las píldoras comenzaron a ser distribuidas de nuevo en bares y discotecas.
Los jóvenes verían en ellas una forma fácil de prolongar las maravillas del fin de semana.
Dos pastillas, un poco de alcohol y a bailar todas la noche, a escapar por varias horas del tedio semanal en la escuela o de la rutina de la fábrica ola oficina. Después: "el bajonazo".
Las energías extras que prestan este tipo de estimulantes se obtienen a costa de las reservas del organismo; las horas de euforia y plenitud acarrean un grave agotamiento físico acompañado de fuerte depresión nerviosa.
La única forma de combatirlo es ingerir una nueva dosis, entrar en un círculo vicioso "cansancio-píldora-energía", de difícil salida. Con el tiempo, la habituación puede inducir a tomas excesivas que provocan en el individuo una psicosis paranoide con delirio de persecución y alucinaciones visuales y auditivas que recuerdan estados de esquizofrenia.
Resumiendo, llegamos a la conclusión que las anfetaminas, al producir un artificial estado de activismo físico y lucidez mental, perjudican paulatinamente las células cerebrales con el consiguiente deterioro de la mente.
El individuo entra así en un estado delirante con exteriorizaciones violentas y antisociales; el uso de anfetaminas lleva a la locura y además, el término de vida del adicto se reduce considerablemente.
Pero todo no concluye con la única mención de hipnóticos y/o anfetaminas, recordemos que los adictos a las "pastas" (pastillas, cápsulas) consumen y abusan de cápsulas para el mal de Parkinson, jarabe para la tos, bebiendo frascos enteros de un solo trago o ingiriendo de una sola vez decenas de cápsulas de uno o diversos tipos.

ALCOHOL
El alcoholismo es una dependencia al alcohol.
El individuo alcohólico sufre una dependencia tal que sus preocupaciones y su comportamiento están centrados en la bebida; la dependencia física y psíquica del alcohol le exige beber cada vez más para evitar la aparición de los síntomas que la abstinencia le provoca.
El consumo de bebidas alcohólicas es lícito en los adultos, pero es pernicioso para el cuerpo y para la mente; destruye la coordinación física y la capacidad de formular juicios reales y coherentes; coloca a quien las ingiere en riesgo de una degradación integral que se convierte en angustiosa realidad si se persiste en dicho consumo. El alcohol y el tabaco son las drogas que más estragos producen. El alcohol es una de las drogas más antiguas conocidas por el hombre y sigue siendo la más empleada por todas las culturas.
Normalmente el alcohol se obtiene de la fermentación de los jugos azucarados de diversas plantas o de sus frutos (su graduación alcohólica depende precisamente de su origen). El alcohol produce una dilatación de los vasos sanguíneos periféricos y, por consiguiente, al refrigerarse más la sangre, un descenso de la temperatura.
Si la ingestión es pequeña, aumenta la secreción gástrica, pero si es elevada, la secreción gástrica se inhibe y la mucosa estomacal sufre una fuerte irritación. El comportamiento también se ve alterado: entendimiento, autocrítica, coordinación de movimientos y capacidad de percepción sufren modificaciones sustanciales. Por lo general, se comienza a recurrir al alcohol para aliviar tensiones emocionales, problemas laborales o familiares, depresiones, etc.
En un principio parece lograrse, hasta que el individuo aumenta sus niveles de tolerancia y precisa beber cantidades cada vez mayores para obtener los mismos efectos. A lo largo de los primeros años de alcoholismo van apareciendo los siguientes problemas de conducta: irritabilidad, el mal carácter, trastornos de memoria, amnesias, falta de apetito, la degeneración hepática, la aparición de úlceras, posibles daños cerebrales. Al establecer una firme tolerancia, presenta síndrome de abstinencia cuando se suprime sin un tratamiento médico adecuado. El más leve, denominado síndrome de alarma, se caracteriza por temblor matutino en la lengua, labios y dedos de las manos, náuseas, secreción de bilis, ansiedad, depresión leve y cansancio; los síndromes mejoran con la toma matutina de pequeñas cantidades de bebidas alcohólicas. Cuando la enfermedad está muy avanzada, la privación brusca del alcohol produce además una serie de manifestaciones alucinatorias en las que el paciente cree ver imágenes aterradoras (Delirium Tremens), ansiedad, temblor, fiebre, alteración del estado general, coma y muerte por neumonía (inflamación microbiana pulmonar), por descompensación de las sales del cuerpo u ocasionalmente por congestión cerebral. Junto con el cerebro, el hígado es el órgano más perjudicado porque el organismo lo utiliza como "gran laboratorio" para eliminar el exceso de alcohol ingerido. Algunos trastornos pueden ser irreversibles como la hepatitis alcohólica o la cirrosis.
La asistencia del alcohólico debe incidir en hacerle comprender y aceptar su serio problema con la bebida, en que tome conciencia de que supone un peligro mortal para su salud.
Para conseguir la deshabituación se recurre a la psicoterapia, a los tratamientos de AVERSIÓN (método de curación de toxicomanías basado en el suministro al enfermo de sustancias que reaccionan ante la droga causándole al paciente molestias o dolores que le hacen rechazar la misma).

DROGAS SAGRADAS

Para muchas culturas, los alucinógenos naturales eran precisamente el vehículo de acercamiento hacia lo desconocido.
Desempeñaban un papel social importante pero siempre desde una expectativa de uso litúrgico-mágica explicable por las creencias, actitudes y valores que les atribuían. El acercamiento a los alucinógenos, en América, requería un aprendizaje ritual, dirigido por el "chamán" como máximo iniciado. (Recomiendo leer a Carlos Castañeda y sus experiencias narradas en sus libros "Las enseñanzas de Don Juan" y "el viaje a Ixtlán").
Los dos alucinógenos naturales más conocidos y utilizados son la "Psilocibina" (hongos muy utilizados en México) y la mezcalina.
Los aztecas conocían una forma de conservación ancestral, secando los hongos por medios naturales. Su ingestión llega a desorganizar totalmente conductas aprendidas e incluso a modificar negativamente instintos básicos.
La liturgia y la mística en relación al uso del hongo como fenómeno chamánico están fuera de toda duda.
En su cultura y en su medio constituye una experiencia mística rígidamente codificada, que evita hasta el mínimo detalle el riesgo de confundirlo divino o adivinatorio con lo real.
He leído que la experiencia vivida en "ocasiones rituales" nunca ha conducido a la locura o a la pérdida de la capacidad de relación con el medio cultural heredado, ni a fenómenos comparables a los que acontecen al joven que, falto de la preparación místico-religiosa, se inicia en los ritos para drogarse y acaba su aventura en un hospital psiquiátrico.
La comunión ritual parece remontarse al siglo XV A. C.
La mezcalina (cactus común en el norte de México) y más conocido por la denominación india de PEYOTE, tiene también un complejo y ritualizado culto.
Las convulsiones que produjo la destrucción de grandes culturas indias norteamericanas por los anglosajones en la triunfalmente denominada "conquista del Oeste", junto con la guerra entre México y Estados Unidos por la posesión de Texas y California, crearon una serie de corrientes migratorias que extendieron el uso del peyote a casi todas las tribus estadounidenses y de Canadá.
La Iglesia India Americana propone a sus adeptos "comulgar" con unos pequeños discos marrones que son trozos secos del cactus (botones de mezcal).
La ley federal estadounidense reconoce la legalidad de su materia sacramental, hasta ampararlas con idénticas disposiciones a las que permitían a los sacerdotes católicos comulgar con vino durante la Ley Seca.


L. S. D.
Durante el siglo XX algunos químicos intentaron, sin éxito, aislar los alcaloides del cornezuelo de centeno.
Hofmann y sus colaboradores logran entre 1918 y 1944 en Basilea descubrir con exactitud los doce principios activos del hongo, de los que el ácido lisérgico es el constituyente específico.
En 1939 Stoll y Hofmann trabajando sobre extractos del cornezuelo del centeno aislaron la dietilamina del ácido lisérgico: L. S. D. 25.
El 26 de abril de 1943 y debido a la imperfección técnica de unos aparatos de laboratorio, Hoffman ingirió una pequeña cantidad de LSD y descubrió así, por accidente, las propiedades psicotrópicas de tan poderoso alucinógeno; luego volvió a experimentar ingiriendo 250 mg. de la droga.
En la década 1950-1960 algunos psiquiatras experimentaron y auto-experimentaron en los laboratorios de psicofisiología con el LSD intentado encontrarle un uso terapéutico.
No lo consiguieron. Hacia 1960 Timothy Leary y Richard Alpert convertirían la draga en fenómeno de masas al precipitar a ella a millares de jóvenes norteamericanos como una forma de "liberar su espíritu". Poco después el LSD era ya un producto más en los circuitos de la sociedad de consumo (cantantes, discos, etc.). La contracultura, lo psicodélico, la guerra de Vietnam, acuñarían una generación de jóvenes norteamericanos con una mentalidad que causó impacto en Europa a finales de la década 1961-1970.
Los "viajes" con LSD son sumamente peligrosos, en su euforia, el drogado cree poder realizar hazañas sobrehumanas y a veces perece en el intento o ingresa en un mundo alucinante que no abandonará aunque no vuelva a ingerir nuevamente el alucinógeno (conozco adictos y abusadores de LSD que han quedado "tildados" para el resto de sus días).
¿Qué es un alucinógeno?
Sólo son alucinógenas aquellas sustancias que producen "confusión", sin mermar a posteriori, en el individuo la capacidad de comunicar su experiencia. Un alucinógeno moviliza y combina conocimientos y experiencias pasadas, y modifica la percepción de las experiencias presentes. La cultura, lo aprendido y arraigado antropológicamente, se combina en forma extraña y original, pero el alucinógeno no aporta otra cosa nueva que una visión original, no siempre enriquecedora puesto que el código social del adolescente toxicómano occidental está empobrecido y vacío de contenidos antropológicos-culturales, que de ningún modo se enriquecerán o llenarán con el uso indiscriminado de este tipo de sustancia.
Los alucinógenos más conocidos y utilizados en nuestro país son la marihuana y el LSD los cuales una vez ingeridos pueden provocar una total distorsión de los sentidos y entre otras cosas, una incoherencia en las expresiones.

CRACK O PACO
Es una droga cuyo consumo es relativamente nuevo en Estados Unidos.
Es la denominación que se le ha dado popularmente a minúsculos trozos o piedras que son el residuo sumamente impuro de pasta básica de cocaína.
Produce adicción (dependencia), en un período extremadamente corto porque sus propiedades químicas llevan fácilmente al desarrollo de un consumo compulsivo.
La potente y rápida euforia dura solamente de 3 a 5 minutos y le sigue un sentimiento desagradable de agitación, depresión y anhelos de una nueva dosis.
El uso de Crack o paco puede llevar a cambios en la conducta y en la personalidad que comprenden irritabilidad, depresión grave, agresividad, aislamiento, reacciones con conducta violenta y/o suicida.

HEROÍNA
Para fines del siglo XIX la morfina bacía estragos en toda Europa. Una de las industrias farmacéuticas más prestigiosas, la BAYER, encargó a su departamento de investigación de opiáceos la misión de obtener una droga con las ventajas de la morfina, pero que no crease adicción.
Así fue como Dresser descubrió la heroína en 1874.
Los primeros ensayos se realizaron en 1898 en la clínica de la Universidad de Berlín. Los resultados fueron espectaculares, creyeron encontrar un medicamento que ayudaría a curar la tuberculosis, poco después se intentaría atajar la morfinomanía administrando a los pacientes dosis de heroína. Incluso fue anunciada como la mejor terapia de deshabituación para opiáceos y remedio definitivo contra la tuberculosis. La realidad fue bien diferente.
Los pacientes abandonaban el uso de morfina, pero para caer en las redes del pretendido remedio, la heroína, otra droga más tóxica y a la que cuesta muy poco acostumbrarse. Se necesitaron más de 10 años para que se llegase al acuerdo de denunciarla como una droga más peligrosa que la morfina y evidentemente contraindicada en la curación de la tuberculosis. China, gran productor de opio después de la penetración anglo-francesa, aprendió con rapidez el proceso de síntesis de la heroína y pagó a Occidente con la misma moneda: de 1910 a 1930 Europa se vio inundada de píldoras de heroína, procedentes de China y comercializadas con nombres como Dragón de oro, Tigre mágico o Caballo veloz. Años después de la guerra de Vietnam entra en el mercado norteamericano por la puerta grande.
El "yonki" (toxicómano de heroína) compra el producto en forma de polvo blanco, rebajado o adulterado por su proveedor habitual "el camello" con otras sustancias de similar color y contextura a fin de autofinanciarse así sus propias dosis. La forma de consumo más habitual es vía inyectada y más raramente por aspiración nasal o fumada. La heroína inhalada o fumada provoca unos efectos sedantes muy parecidos a los de la morfina. La endovenosa es más contundente. Despliega su acción sobre el sistema nervioso central en tres fases consecutivas, que decrecen en duración e intensidad conforme la adicción aumenta.
Las primeras sensaciones "flash" son de placer intenso, semejante a un orgasmo sexual, después tras pocos segundos aparece la etapa de total sedación con ausencia absoluta de cualquier tipo de impulso o necesidad fisiológica, o de molestia física, dolor o ansiedad. Durante dos o tres horas el heroinómano parece "colgado", indiferente, porque todo lo que le ronda le parece perfecto, hasta que los efectos van desapareciendo, la cuesta abajo, el tomar contacto con la cruda realidad y la necesidad de una nueva dosis para recuperar el paraíso perdido.
Este tipo de proceso solo se produce durante los primeros contactos, conforme el nivel de intoxicación del individuo avance, la dependencia se torna intensa acabando en una dolorosa necesidad del producto en períodos más seguidos y breves y la inyección de heroína termina siendo el medio de evitar el sufrimiento del "mono", el síndrome de abstinencia, con lo cual la droga deja de constituir una fuente de placer para llegar a convertirse trágicamente en una necesidad vital.
En Argentina jamás hubo una penetración de mercado; muy esporádicamente algún consumidor muy aislado.

SÍNDROME DE ABSTINENCIA
(Cuando la droga falta) El denominado Síndrome de Abstinencia es el conjunto de manifestaciones específicas de la falta de cada tipo de drogas.
Cuando la dependencia física es total (en el caso de los opiáceos, heroína y morfina), algo que rara vez sucede en Argentina ya que en nuestro país se consumen otro tipo de drogas, la crisis se manifiesta con una escenografía realmente dramática.
Los primeros síntomas suelen ser un estado de intranquilidad creciente, sensación de debilidad (siempre hablando de opiáceos), líquido que fluye por los ojos del adicto, bostezos, sudores, temblor, sueño intranquilo, frecuentes sacudidas espasmódicas, etc.
Cuando despierta: Pupilas dilatadas, bostezos, secreción acuosa por los ojos y nariz, piloereción (piel de gallina), descenso de la temperatura corporal, intensos dolores abdominales, confracciones violentas de los intestinos y de las paredes del estómago, vómitos a veces sanguinolentos, incesantes diarreas.
En este estado, a unas 30 horas de la última dosis, el descanso y el sueño reparador son algo imposible para el toxicómano. Contracciones, patalea involuntariamente, expulsa enorme cantidad de líquido, rechaza todo tipo de alimento y de bebida, adelgaza en forma alarmante y padece un estado de total debilidad.
La única forma de atenuar los efectos del síndrome de abstinencia en morfinómanos o heroinómanos es hacer una cura de desintoxicación mediante la administración de productos adecuados.
Es una experiencia desgarradora. Gritos de desesperación, empapa con sudores la ropa de cama y el colchón, suciedad, embadurnado con sus propios vómitos y excrementos, el adicto presenta un aspecto infrahumano.
En 24 horas puede perder 5 kilos.
Algunos médicos temiendo por la vida de sus pacientes les administran una inyección de la droga siempre utilizada y casi al instante se suprimen los terribles síntomas. El Dr.
Harris Isbell dice: "Es una experiencia dramática observar a una persona miserablemente enferma recibir una inyección de morfina y verle 30 minutos después afeitándose, limpio, bromeando y riéndose".
Pero esta vacación del infierno dura muy poco; a menos que se administre otra vez la droga, los síntomas empezarán de nuevo cuando transcurran 8 a 10 horas. Los síntomas empezarán a debilitarse por sí solos al sexto o séptimo día pero el paciente habrá quedado extremadamente débil, nervioso e intranquilo y a menudo sufrirá de colitis pertinaz.
HABLEMOS DE LO QUE SUCEDE HOY EN ARGENTINA El síndrome de abstinencia del alcohólico es especialmente destacable por la dureza de sus síntomas: temblores, alucinaciones, convulsiones y delirium tremens. Muy distinto es el caso de los fármacos somníferos y estimulantes. El adicto experimenta al principio una cierta mejoría física y psíquica totalmente ficticia porque pronto se sume en una debilidad absoluta, con pérdida de su control nervioso, elevación de la temperatura corporal y de las pulsaciones.
Lo peor llegará más tarde con las convulsiones muy parecidas a la más grave de las epilepsias.
6 Cuando llega el síndrome de abstinencia de la cocaína nos encontramos con malestares gran ansiedad y necesidad psíquica de seguir consumiendo), el adicto llama a este estado "fisura" o "Estoy fisurado".

CONSECUENCIAS DEL CONSUMO -ABUSO DE DROGAS
El consumo de drogas no acarrea otra consecuencia que la desgracia.
Muchos seres bellos y "triunfantes" a los 18 años, viéndolos meses o años después, los encontramos convertidos en piltrafas. La apatía, la evasión, la ausencia de inquietudes, el sentirse ganado por el desaliento, la desesperanza, culpas, el dejarse domesticar, la soledad, la ruina económica, la decadencia moral, promiscuidad, prisión, muerte, el SIDA, etc.
La adicción conduce al ser humano a ese aletargamiento e inacción que lo paraliza, pero el salir del sistema productivo es tan solo uno de los tantos problemas que acarrea la drogadependencia.
Se torna negativo para quienes lo rodean. Es una cuestión de deterioro en su salud mental y física.
Los problemas también dependen del tipo de droga que se use, de la frecuencia con que se consuma, del estado físico y psíquico del usuario y de las circunstancias que lo llevan a consumir.
Todas las drogas ocasionan el mismo problema y es el peligro de ingresar a un camino del cual es muy difícil salir, o sea, volverse dependiente; todas de una u otra manera son nocivas para el ser humano.
Algunas drogas (anfetaminas, cocaína, LSD, etc.) desinhiben al usuario y esto lo suele llevar a "no medir las consecuencias", lo cual lo induce y alienta a manejar a altas velocidades (choques, accidentes), a robar a mano armada (problemas policiales y legales), a no ser prudente con las dosis que ingiere (no son pocos lo que mueren por sobredosis), a intervenir y participar en riñas con brutal violencia, a buscar fuertes e intensas emociones y sensaciones.
En general, el consumo y abuso de drogas producen malos efectos, o sea daños cerebrales.
Depende del tipo y de la calidad de droga y de las condiciones sicofísicas del individuo. Si consideramos que el cerebro humano es la parte de nuestro cuerpo que rige nuestra vida, lo podríamos comparar a un "centro de informaciones" que nos permite pensar, movemos, comunicarnos, soñar, amar, etc. Es el centro que controla y mantiene las funciones de los órganos durante toda la vida.
Nuestro cerebro tiene células nerviosas llamadas neuronas. El uso indebido de drogas produce una sostenida agresión al sistema cerebral ya que las drogas afectan las neuronas. Una célula nerviosa o neurona que se destruye no puede ser reemplazada. La dependencia a las drogas deteriora sin distinción de sexos y atenta contra la única facultad que nos diferencia de los animales: el razonamiento, la inteligencia, convirtiendo al hombre en un ser que actúa por simple estímulo físico.

Sobre el autor

CAPITULO 1

DROGADEPENDENCIA
Concepto de enfermedad / Uso, abuso y dependencia de drogas / Adicción, hábitos arraigados / Realidad Argentina en materia de drogadicción.

 

CAPITULO 2

CAUSAS DE LA DROGADEPENDENCIA
Factores determinantes que pueden influir en la experiencia de la adicción. Causas Familiares.
Causas Sociales.

 

CAPITULO 3

EL ADICTO
Perfil del tóxicodependiente Violencia / Placer / Seudoindividuación Comunicación.
El medio ambiente.

 

CAPITULO 4

HISTORIA DE LA DROGADICCIÓN

 

CAPITULO 5

DROGAS
Tipología de cada sustancia / Origen, formas de utilización, efectos, trastornos, síndrome de abstinencia. Consecuencias del consumo de drogas.

 

CAPITULO 6

¿Qué hacer?
Asesoramiento y orientación para padres. Formación para docentes y asistentes sociales. ¿Cómo detectar? ¿Cómo ayudar a un drogadicto? Actitud preventiva.

 

CAPITULO 7

Formas de abordar el problema -
Metodología de tratamientos para adictos.
Admisión - Comunidad Terapéutica - Reinserción Social - Tratamiento Ambulatorio - Terapia Familiar.

 

CAPITULO 8

La drogadicción y el alcoholismo dentro de las escuelas.
Su relación con el aprendizaje.
Políticas y estrategias a implementar dentro de las escuelas.

 

Secciones del libro