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CAPITULO
VIII
LA DROGADICCIÓN Y EL ALCOHOLISMO DENTRO
DE LAS ESCUELAS
Los argentinos ya nos hemos dado cuenta que la drogadicción y
el alcoholismo son dos de los más importantes problemas
con los cuales nos encontramos dentro de nuestras escuelas (me refiero
tanto a escuelas estatales como privadas). No obstante, muchos no reconocen
el grado de peligro en el que se encuentran sus propios
alumnos e hijos, sus escuelas y sus comunidades, La
investigación muestra que el consumo de drogas y
la ingestión de bebidas alcohólicas entre
niños es 10 veces más frecuente e intensa de lo que los
padres suponen.
Muchos estudiantes saben que sus padres no reconocen el alcance del consumo
de drogas ni del alcoholismo y esto
los conduce a creer que pueden consumir impunemente.
Con frecuencia, los directores escolares y maestros ignoran (o prefieren
ignorar) que sus estudiantes consumen y venden drogas por
lo general en la misma escuela, los educadores que están conscientes
de esta situación en sus escuelas reconocen que "nos gustaría
pensar que nuestros muchachos no tienen este problema,
pero el más brillante de la mejor familia puede tenerlo".
Los hechos demuestran que el consumo de drogas o de bebidas
alcohólicas no está limitado a ciertos grupos
de la población o a determinados niveles económicos de
nuestra sociedad; afecta a la nación entera.
Drogadicción y alcoholismo son
un problema grave en las escuelas primarias, secundarias,
en universidades, en horarios diurnos y nocturnos.
La fuente inmediata de drogas para la mayoría
de los estudiantes consumidores son sus pares, o sea
otros compañeros.
Constantes conceptos erróneos sobre el problema de la
drogadependencia y del alcoholismo,
son un obstáculo para las acciones preventivas e incluso también
estoy convencido que para las rehabilitadoras y asistenciales.
Alcance del consumo de drogas El consumo de drogas se
ha extendido entre los niños en edad escolar. Niños de 8 a 10
años consumen marihuana, pegamentos (inhalantes), psicofármacos y bebidas
alcohólicas (fundamentalmente cerveza y vino). Muchos estudiantes
compran y consuman drogas en la escuela. Muchos compran bebidas
alcohólicas en el "kiosco de la esquina" o en el "almacén
de a la vuelta" siendo menores de edad.
Muchos adolescentes tiene "línea directa" con proveedores
de cocaína y por supuesto, se adquiere drogas dentro
de las escuelas.
Como ya bien sabemos, el problema de las drogas y del alcoholismo afecta
a cualquier clase de estudiantes pero no a todos se los puede ayudar
de similar forma ya que las
influencias socioculturales de sus familias y entornos son de profundo
peso.
Todas las regiones y todas las comunidades muestran
altos niveles de consumo en los adultos y nos encontramos
con muchos estudiantes que cuentan con un padre, madre o bien algún
otro miembro de su familia como drogadicto o alcohólico y
ese es un factor determinante y a veces inducidor, de real magnitud.
Entre estudiantes, la dependencia psicológica
desgasta el desempeño en la escuela y puede destruir los lazos
con sus respectivas familias, los amigos, los intereses externos, los
valores y los objetivos.
Muchos docentes aún no saben que un alumno pudo comenzar a drogarse para
intentar sentirse bien y que luego termina haciéndolo para evitar
sentirse mal.
Con el tiempo, el consumo mismo intensifica las malas
sensaciones y puede conducirle hasta el mismo suicidio. Más de
la mitad de los suicidas adolescentes están relacionados con las drogas.
Las influencias sociales juegan un papel esencial al
hacer atractivo para los niños y adolescentes el consumo
de drogas.
Dentro de las escuelas, muchos jóvenes consumidores han
reconocido y asumido que empezaron a drogarse y a beber
alcohol en determinadas situaciones sociales
para "aparentar ser adulto", para "pasarla bien", "para
no ser menos y quedar excluido del grupo", etc.
Diversas encuestas encontraron que la TV y determinadas series y películas
ejercían una fuerte influencia sobre los estudiantes de 6to. y
7mo. (Primaria) como también en adolescentes que cursan estudios
secundarios, al hacerles parecer atractivo el consumo de drogas y alcohol.
Los alumnos consumidores que accedieron en "grupos
de trabajo" (a modo de talleres) hablar acerca del tema en cuestión
reconocieron que quien se drogaba o bebía lo
hacía para "pasarla bien" o "para impresionar aparentando
ser mayores".
Esto reafirma la necesidad de programas preventivos que
comiencen en los primeros grados, programas que se ocupen de enseñar
a los niños a resistir la presión de sus compañeros
y de poner a su disposición actividades sin drogas que
valgan la pena, que los motiven e interesen, que pueden disfrutarlas.
Los estudiantes que se vuelcan hacia la drogadicción feroz,
generalmente lo hacen después de haber probado y usado cigarrillos
(tabaco), marihuana y alcohol.
Sus primeras incursiones pueden no producirles un "gran viaje",
sin embargo los estudiantes que continúan consumiendo drogas aprenden
que estas pueden alterar sus pensamientos y sensaciones. Mientras más
se enrede un estudiante con marihuana, cerveza
y otras bebidas, es más probable que comience a consumir otras drogas más
fuertes (cocaína, LSD, psicofármacos).
Creo que el consumo de drogas puede detenerse en cualquier
etapa; no obstante, mientras más se enreden los jóvenes
con las drogas, más difícil será detenerlos.
Las mejores maneras de luchar contra el consumo de drogas es
empezar a prevenir su consumo antes
que los jóvenes comiencen a probarlas.
Las acciones preventivas dirigidas hacia los alumnos pequeños
y llevadas a cabo en la escuela misma son el medio más eficaz
de combatir la drogadicción y el alcoholismo.
DROGADICCIÓN/ALCOHOLISMO Y
SU RELACIÓN CON EL APRENDIZAJE
El consumo de drogas desintegra la autodisciplina y
la motivación necesarias para el aprendizaje.
El elevado consumo de bebidas alcohólicas y
de drogas entre los estudiantes crea un clima en la
escuela que es destructivo para el aprendizaje.
La investigación muestra que esto puede provocar un descenso en
el rendimiento escolar.
Se ha encontrado que esto es cierto tanto para los estudiantes que sobresalen
en la escuela antes de consumir drogas, como para los
que tienen problemas escolares o conductuales antes
de consumirlas.
Frecuentemente las calificaciones bajas empiezan a mejorar cuando se
suspende el consumo de drogas y cuando el alumno resuelve
y supera los conflictos que tanto le aquejan.
El consumo de drogas y de alcohol está estrechamente
ligado a la ausencia injustificada y a la deserción escolar.
Por supuesto, también sabemos que el consumo de drogas y
de alcohol esta relacionado generalmente con
mentiras, con malas conductas, agresividad y desorden que interrumpen
la tranquilidad y seguridad de la escuela, propicias
para el aprendizaje.
La drogadicción no sólo transforma las escuelas
en mercados de distribución de drogas, también
llevan a la destrucción del inmueble y al desorden
en los salones de clases.
La ingestión de sustancias tóxicas y
de bebidas alcohólicas crea un ambiente de apatía
y de desacato por parte de los alumnos consumidores y
hacia sus propios maestros, llegando los docentes a tener
que recurrir incluso hasta la policía misma para controlar y atenuar
riñas y robos dentro de los colegios (esto se da con mayor frecuencia
en secundarios nocturnos).
Plan de Acción Con el propósito de combatir
el consumo de drogas y de bebidas alcohólicas entre
los estudiantes de la manera más eficaz, debe comprometerse a toda la comunidad:
padres, escuelas (directores y educadores en general), estudiantes, jueces,
abogados, asistentes sociales, religiosos, medios de comunicación
y de difusión.
Todos debemos transmitir un solo mensaje: Que el consumo de drogas es
malo, perjudicial, nocivo y dañino.
Dentro de los colegios debe haber coherentes y claras tareas preventivas,
acompañadas por medidas disciplinarías firmes y estrictas.
Para aprender a reconocer e identificar el consumo
de drogas sugiero remitirse a páginas anteriores.
LO QUE PUEDEN HACER LOS PADRES
Inculcar Responsabilidad
Enseñar criterios de lo bueno y lo malo y demostrarlos con el
ejemplo personal
Los niños a los que se ha educado con valores de responsabilidad
individual y autodisciplina y que poseen un sentido de lo bueno y lo
malo tienen menos probabilidades de probar drogas que
los que no han sido criados de esta manera. Los padres pueden ayudar
a inculcar estas ideas.
Dando un buen ejemplo a los niños y no consumiendo ellos mismos
drogas.
Explicándoles a una edad temprana que el consumo de drogas es
malo, riesgoso e ilícito,
y reforzando esta enseñanza durante toda su adolescencia.
Alentando la autodisciplina asignándole tareas diarias y haciéndolos
responsables de sus acciones.
Estableciendo patrones de conducta con respecto a las drogas,
las bebidas alcohólicas,
las citas con compañeros del sexo opuesto, horas de llegada y
actividades que no se
pueden vigilar, y exigiéndoles su cumplimento sistemática
y absolutamente.
Estimulándolos a mantener sus convicciones cuando se les presione
a consumir drogas.
Vigilar Ayudar a los niños a resistir la presión
de sus compañeros para que consuman drogas supervisando
sus actividades, conociendo a sus amistades y hablando con ellos sobre sus
intereses y problemas.
Cuando los padres tienen un interés activo en la conducta de sus
hijos, les proporcionan una guía y apoyo necesarios para resistir
las drogas. Los padres pueden hacerlo:
Conociendo la ubicación, actividades y amigos de sus hijos.
Procurando mantener y mejorar la comunidad familiar
y escuchando a sus hijos.
Estando dispuestos a discutir sobre drogas con conocimiento.
Es mucho mejor para los
niños obtener información de sus padres que de sus compañeros
o en la calle.
Comunicándose regularmente con los padres de los amigos de sus
hijos y compartiendo
su conocimiento sobre drogas con ellos y con otros padres.
Sabiendo seleccionar lo que sus hijos ven en la televisión y el
cine, en particular aquellas
series que presentan a las drogas como algo encantador
y emocionante.
Además, los padres pueden colaborar con la escuela en la lucha
contra las drogas:
- Estimulando el desarrollo de una política escolar con
un claro mensaje antidroga.
- Apoyando a los docentes que son severos en esta materia.
- Auxiliando a la escuela en la supervisión de la asistencia
de los estudiantes y
planificando y haciéndose presentes en las actividades patrocinadas
por la escuela.
- Comunicándose regularmente con la escuela para enterarse de
la conducta de sus hijos.
- Reconocer el consumo de drogas Estar bien
informados sobre las drogas y los indicios de su consumo. Cuando
se observen síntomas, responder inmediatamente.
- Los padres se encuentran en la mejor posición para reconocer
los primeros indicios de consumo de drogas entre sus
hijos. A fin de estar preparados, ellos deben:
- Conocer el alcance del problema de las drogas en
su comunidad y en las escuelas de sus hijos.
- Estar capacitados para reconocer los indicios de dicho consumo.
- Entrevistarse con los padres de los amigos de sus hijos o compañeros
de clase sobre este
problema en la escuela. Establecer medios de compartir
información para determinar qué niños están consumiendo drogas y
quienes las suministran.
- Los padres que sospechan que sus hijos están consumiendo drogas con
frecuencia deben dominar sus sentimientos de ira, resentimiento y culpabilidad.
Muchas veces niegan las evidencias y posponen el enfrentamiento con
sus hijos. Pero mientras más pronto se detecte y aborde este problema,
menos difícil será vencerlo. Si los padres sospechan
que sus hijos consumen drogas, deben:
- Elaborar un plan de acción. Consultar con las autoridades
escolares y otros padres.
- Analizar sus sospechas con sus hijos tranquilamente, de una manera
objetiva.
- Imponer medidas disciplinarias que ayuden a apartar al niño
de las circunstancias en las
que podría consumir drogas.
- Buscar consejo y asistencia de profesionales en
el tratamiento de drogas y de un grupo de
padres, (para mayor información, consulte las paginas anteriores).
LO QUE PUEDEN HACER LAS ESCUELAS
Evaluar el Problema - Determinar el alcance
y naturaleza del consumo de drogas y establecer medios sistemáticos
para verificar dicho consumo.
El personal escolar debe estar informado sobre el alcance de
las drogas en su escuela. Juntas directivas, inspectores
y funcionarios públicos, deben apoyar a los directores escolares
en sus esfuerzos por evaluar dicho problema y combatirlo.
Con el propósito de guiar y evaluar eficazmente los esfuerzos
preventivos, las escuelas deben:
Llevar a cabo investigaciones privadas sobre estudiantes y el personal
escolar.
Reunir al personal para localizar las áreas donde se consumen
y venden drogas.
Entrevistarse con los padres para ayudar a determinar
la naturaleza y alcance del problema.
Mantener registros sobre el consumo y venta de drogas en
la escuela todo el tiempo a
fin de utilizarlos en la evaluación y desarrollo de los esfuerzos
preventivos. Además de
notificar normas en el consumo de drogas, los registros
pueden incluir información sobre
arrestos relacionados con drogas y problemas
disciplinarios en la escuela.
Informar a la comunidad, en un lenguaje simple, de los
resultados de la evaluación del problema de las drogas en
la escuela.
Establecer una política Establecer reglas claras
y específicas respecto al consumo de drogas que incluyan fuertes
acciones correctivas.
Las políticas de la escuela deben establecer claramente que el consumo,
posesión y venta de drogas en el área
y durante las actividades escolares no serán tolerados. Esto debe
ser válido para estudiantes de la escuela, y puede incluir prevención,
intervención, tratamiento y medidas disciplinarias.
Las políticas escolares deben:
• Especificar qué constituye un delito por droga al
definir (1) substancias ilegales y accesorios. (2) área
de jurisdicción de la escuela, por ejemplo, el inmueble, sus alrededores
y todos los eventos relacionados a ella, como bailes y juegos deportivos, y
(3) tipos de violación (posesión, consumo y
venta).
• Determinar las consecuencias por violar la política escolar;
conforme se requiera, la acción punitiva debe ligarse a un tratamiento y
asesoría. Entre las medidas que algunas escuelas han encontrado eficaces
al abordar a los delincuentes primerizos se cuentan:
-Una entrevista necesaria entre los padres y el estudiante con las autoridades
escolares, que culmine con la firma de un acuerdo por parte de aquéllos
en el que (1) reconozcan que existe un problema con
las drogas (2) el estudiante convenga en no consumir drogas y
asistir a asesoramiento sobre el asunto o participar en un programa
de rehabilitación.
-Suspensión, traspaso a una escuela alternativa, suspensión
intramuros, detención extraclases o los sábados, con supervisión
estrecha y exigencia de tareas académicas.
-Asignación a un experto en tratamiento o
a un consejero.
- Las medidas a aplicar para los reincidentes o para los vendedores
pueden ser expulsión, acción legal y asignación
a un tratamiento.
- Procedimiento para avisar a los padres cuando su hijo sea sospechoso
o sea sorprendido
con drogas.
- Procedimientos para notificar a la policía.
- Conseguir asesoría legal para garantizar que tal política
se ha proyectado de acuerdo con
las leyes vigentes.
- Establecer apoyo de la comunidad para dicha política.
Mantener encuentros abiertos
donde puedan debatirse los puntos de vista y salvar las diferencias.
- Hacer cumplir la política escolar Hacer
cumplir las políticas establecidas en contra de las drogas
absoluta y consecutivamente. Instrumentar medidas
de seguridad a fin de eliminar las drogas de las
escuelas.
- Asegurarse de que todos entienden la política y los procedimientos
que se seguirán en caso de infracciones. Hacer copias de la
política escolar para ponerlas a disposición de los padres,
docentes y estudiantes, y tomar otras medidas para difundir dicha política.
- Imponer estrictas medidas de seguridad para impedir el acceso a los
extraños y prohibir que los estudiantes trafiquen con drogas.
- Enseñanza sobre la Prevención en Drogadicción y Alcoholismo Llevar
a cabo un amplio programa sobre la prevención de drogas desde
enseñarles que el consumo de drogas es malo
y nocivo y que deben resistirse a ellas.
- Un programa modelo podría contener los siguientes objetivos
primordiales:
- Evaluar y mantener una salud personal robusta.
- Respetar las leyes y los reglamentos que prohíben las drogas.
- Resistir presiones para consumir drogas.
- Promover actividades estudiantiles que los mantengan alejados de
las drogas y les ofrezcan vías saludables para
sus intereses como estudiantes. Al desarrollar un programa, el personal
debe:
- Determinar el contenido del plan apropiado para el problema de
las drogas en la escuela y en los diversos grados
escolares.
- Apoyar el plan sobre la comprensión de por qué los
niños prueban drogas, a fin de enseñarles
como resistir las presiones para no consumirlas.
- Revisar los materiales existentes para su posible adaptación,
organizaciones estatales y
privadas -y algunas bibliotecas circulantes- que están interesadas
en la prevención de drogas tienen
listas de los materiales disponibles.
- Al llevar a cabo un programa, el personal escolar debe:
- Incluir a todos los grados. Una educación eficaz sobre drogas es
acumulativa.
- Enseñar sobre drogas en las clases sobre
salud, y reforzar este plan con materiales
apropiados en las clases de estudios sociales y ciencia.
- Desarrollar experiencia en la prevención de drogas mediante
adiestramiento. Los
maestros deben estar bien informados acerca de las drogas,
estar comprometidos
personalmente en contra de su consumo y ser hábiles
para propiciar la participación de los estudiantes.
- (Para una información más detallada sobre temas y actividades
de aprendizaje con objeto de incorporarse a un programa preventivo
sobre drogas, véanse las páginas anteriores).
- Comprometer a la Comunidad Recurrir a la
comunidad con objeto de obtener su apoyo y ayuda al poner en práctica la
política antidroga de la escuela y el programa de trabajo.
Desarrollar acuerdos de colaboración bajo
los cuales personal, docentes, padres, juntas directivas, organizaciones
terapéuticas y grupos privados puedan trabajar juntos para suministrar
los recursos necesarios.
- Los funcionarios escolares deben reconocer que no pueden resolver
el problema de las drogas por sí solos. Necesitan
el respaldo de la comunidad en sus esfuerzos por
llevar a cabo las siguientes acciones:
- Aumentar la comprensión que la comunidad tenga
del problema a través de encuentros, medios
de comunicación y programas educativos.
- Contar con el apoyo público para su política; desarrollar
acuerdos sobre los objetivos
de una política escolar sobre las drogas que
incluyan metas preventivas y de ejecución.
- Educar a la comunidad sobre los efectos
y el alcance del problema de las drogas.
- Fortalecer los contactos con los Juzgados de Menores mediante
análisis sobre los problemas de drogas específicos
de las escuelas y las maneras en que ellos pueden ayudar
en la educación y en la ejecución.
- Llamar a profesionales a fin de compartir su experiencia sobre el abuso de drogas en
forma de conferencias.
- Movilizar los recursos de los grupos comunitarios
locales para apoyar el programa.
LO QUE PUEDEN HACER LOS ESTUDIANTES
Colaborar en la lucha contra el consumo de drogas y de bebidas
alcohólicas.
Utilizar la comprensión sobre el peligro que presentan
las drogas para ayudar a otros estudiantes a evitarlas.
Animarlos a resistir, persuadir a quienes las consumen a
buscar ayuda y denunciar ante los padres y el director de la escuela
a los vendedores y consumidores.
Si bien los estudiantes son las primeras víctimas del consumo
de drogas en las escuelas, éste no puede detenerse o prevenirse
a menos que ellos mismos participen activamente en este esfuerzo.
Los estudiantes pueden colaborar en la lucha contra el consumo
de drogas:
Participando en discusiones abiertas sobre el alcance del problema en
su propia escuela.
Apoyando una política escolar severa antidroga y
aplicando firme y consistentemente el reglamento.
Poniendo un ejemplo positivo a sus compañeros y hablando enérgicamente
contra el consumo de drogas.
Enseñando a otros estudiantes, en particular a los
más jóvenes, sobre los peligrosos efectos de las
drogas.
Animando a sus padres a unirse a otros padres con objeto de promover
un ambiente libre
de drogas fuera de la escuela. Algunos de los grupos de
padres que han tenido éxito han
comenzado por la presión de un hijo preocupado por las drogas.
Llegando a estar comprometido activamente en los esfuerzos por informar
a la comunidad sobre el problema de las drogas.
Propiciando la formación de un grupo de resistencia
a las drogas u otra actividad a fin
de crear formas positivas y estimulantes para que los
jóvenes se diviertan sin drogas.
Obteniendo el patrocinio de los adultos y publicando las actividades
del grupo.
Alentando a los amigos que han tenido problemas con las drogas a
buscar ayuda y
denunciar ante los padres y el director a los vendedores de drogas.
Lo que pueden hacer determinados sectores de la sociedad
Ayudar a las escuelas en la lucha contra las drogas, suministrándoles
los recursos profesionales y económicos de los grupos de la comunidad.
Los Juzgados de menores pueden:
• Proporcionar voluntarios para hablar en las escuelas sobre las ramificaciones
legales en
el consumo de drogas. Los funcionarios pueden alentar
a los estudiantes a cooperar con ellos a fin de detener dicho consumo.
• Entrevistarse con los funcionarios escolares para analizar el consumo
de drogas en la
escuela, compartir información sobre el problema fuera
de la escuela y ayudar a las
autoridades escolares en sus investigaciones.
Salud Pública y Acción Social pueden:
Proporcionar
voluntarios para hablar en las escuelas sobre los
efectos de las drogas.
Entrevistarse con los padres para analizar los síntomas por el consumo
de drogas e
informarles acerca de los recursos para el asesoramiento.
Proporcionar profesionales de la salud a las escuelas para evaluar a
los estudiantes que
pueden ser potenciales consumidores de drogas.
Proporcionar notificaciones a los programas terapéuticos
locales sobre los estudiantes
que consumen drogas.
Establecer y conducir grupos de consulta y apoyo sobre drogas para
los estudiantes.
Las Empresas pueden:
Proporcionar incentivos para los estudiantes que participen en los programas
preventivos de drogas y alejen a las personas
de las drogas.
Ayudar en las escuelas a obtener materiales para su
programa preventivo de drogas.
Patrocinar actividades libres de drogas para los jóvenes.
Los grupos de padres pueden:
Movilizar a otros mediante análisis informales, solicitudes de
puerta en puerta y
encuentros escolares a fin de que en casa, en la escuela y en la comunidad llegue
a los
estudiantes un consistente mensaje antidrogas.
Presentarse como voluntarios para asistir a las fiestas estudiantiles
y otras actividades.
Apoyar e instrumentar tareas de prevención.
La Prensa y los Medios de Difusión pueden:
Educar a la comunidad sobre la naturaleza del problema de
las drogas en sus escuelas.
Publicar los esfuerzos de las escuelas para combatir el problema.
En todo el territorio de la Argentina, escuelas y comunidades hemos
encontrado diversas formas de cambiar el curso de los acontecimientos
en la batalla contra las drogas. Los métodos
que hemos empleado y las medidas que hemos tomado se describen en este
volumen. Sabemos lo que da resultado; estamos consientes de que el consumo de
dragas puede detenerse.
Sin embargo, sabemos igualmente que no es fácil derrotar las drogas.
No podemos esperar que las escuelas realicen tal faena sin el auxilio
de los padres, la policía, los tribunales y otros grupos
de la comunidad. Sólo será posible vencer
las drogas si todos trabajamos juntos para transmitir un mensaje
enérgico y congruente a quienes están en condiciones de
consumir o vender drogas; el mensaje es que el consumo
de drogas es nocivo. Recordemos siempre que el alcoholismo y la drogadicción van
de la mano. Ya es tiempo de unimos en una campaña nacional para prevenir a
nuestras escuelas de los mencionados males.
Conclusión Las drogas amenazan la
vida de nuestros hijos, perturban nuestras escuelas y destruyen a las familias.
Los delitos relacionados con esos fármacos abruman nuestros tribunales,
administraciones de servicio social e instituciones de policía.
Esta situación no tiene por que ser ni debe continuar.
TERMINOLOGÍA
ACOSTAR: Garcar, engañar o robar drogas o
dinero.
AMURAR: Achicarse, amilanarse.
APRETAR - APURAR: Robar o sacar con violencia
o engaño.
BAJAR: Disminuir el estado de intoxicación.
BOLITA: Término con el que se nombra al boliviano
que vende o trae drogas.
BOLETA: Hacer la boleta=matar, estar boleta=murió,
sos boleta=amenaza de muerte.
BOLSA: Pedazo, sabol, cantidad considerable de droga.
COQUEAR: Hablar de más, "irse de boca".
CACHENGUE: Lío, disturbio.
CAMPANA: Hacer la segunda, hacer el aguante, complicidad
para hacer delitos.
CANUTO: Lugar donde se esconde algo; adj. persona tacaña
con dinero o drogas.
Rollo o caño que se usa para aspirar drogas.
CAÑO: Revolver, fierro; ir de caño=robar
con arma de fuego.
CAPEAR: Buscar a una persona.
COLGAR: Fiar drogas.
CORTE: Cuchillo, sustancia que sirve para mezclar las drogas y
engañar con el peso y calidad.
CORTE DE ROSTRO: No tomar más en cuenta a alguien por
alguna traición.
CHAMULLO: Discurso, verborragia, charla; hacer el chamullo=convencer.
DIBUJAR: Mentir, improvisar.
DORMIR: Engañar; alguien que duerme=no se da cuenta.
DUREZA: Estado de suma intoxicación con cocaína
EMBROLLAR: Armar
un negocio de alguna droga.
ESCRUCHE: Robo sin violencia y sin armas (punguista).
FACA: Feite, arma blanca, cuchillo.
FISURA: Necesidad de seguir drogándose,
estado desesperante cuando se acaba alguna droga o mucho cansancio.
FLASH: Clímax, punto culmine de la inyección.
FUSILAR: Morir, terminar.
GANAR: Robar, ganar una mina=conquistar.
HISTORIA: Droga, hacer una historia=comprar drogas.
MANIJA: Ansiedad de drogarse.
MANU: Gil, tonto.
MULA: Pasador de drogas por las fronteras.
NEVADO: Cigarrillo de marihuana o tabaco
mezclado con cocaína.
PASTERO: Consumidor de fármacos, considerado "curtidor" de
bajo nivel.
PELAR: Sacar, mostrar.
PERDER: Quedar pegado, caer preso.
PINCHETO: Persona que se inyecta.
PITUCA: Parte final del cigarrillo-tuca.
PROCURAR: Buscar drogas, dinero o elementos.
PÚA: Elemento punzante-arma blanca.
RASTREAR: Robarle algo a otro adicto.
RE "LOCO": Estado de intoxicación, efecto de la
droga.
REQUISAR: Método usado por la policía para buscar
cosas escondidas.
SECUESTRO: Drogas, papeles o cosas robadas
comprometedoras.
SEDA: Papelillo para armar cigarrillos.
SIOME: Ordinario, de baja categoría o calidad.
SOPA: Preparación para inyección.
TORNICO: Torniquete.
TUMBA: Cárcel.
TUMBERO: Persona convicta que adquirió toda la cultura
carcelaria.
ZARPAR: Robar con astucia dinero o o drogas.
ABSTINENCIA: Síndrome ej: monckey, mono,
paño.
ACIDO: L.S.D. ej= pepa, Irip.
ADICTO: Curtidor, drogon, loco.
ANFETAMINA: Anfeta, speed.
BARBITURICO: Dawn, tranqui.
CÁRCEL: Tumba.
COCAÍNA: Ej: blanca, falopa, fruía, mandanga,
merca, pafa, pala dosis de cocaína: ej= linea,
pase, saque, toque.
COMPRIMIDO: Pastillas, ej: bártulos, bolas,pastas.
Ej.: Embarullarse o empastillarse, drogarse con pastillas.
DENUNCIAR: Apuntar, botonear, buchonear, entregar, mandar en
cana, en naca, preso o sopre.
DENUNCIANTE: Traidor ej= bocón, botón, buchón,
ortiva.
DINERO: Billete, filo, vento.
DROGARSE: Curtir.
EFECTO: Carajo, joraca, lique, locura, mambo.
HACHÍS: Chocolate, hash.
HEROÍNA: Caballo.
INHALAR: Aspirar cocaína u otra
sustancia ej: jalar, tomar.
INYECTARSE: Chutarse (Chute), mandar fruta, picarse (pico).
JERINGA: Aparelho, arpón, chuta, inga.
LÁUDANO: Nicky.
MARIHUANA: Faso, fumo, grass, porro,
pot.
Cigarrillo de marihuana: caño, charuto, faso,
joint, porro.
MORFINA: Sister.
POLICÍA: Cana, candado, covani, rati, yuta.
SOBREDOSIS: Irse de mambo (Sobredosis).
TRAFICANTE: Dealer, puntero, pusher.
VENDER (DROGAS): Colocar, empujar, mover, transar
Reportaje a 6 drogadictos en tratamiento de rehabilitación
Esto
es lo dicho por ellos en un "grupo terapéutico de autoayuda" dirigido
por Alejandro Merenzon el 1-8-92 en la Comunidad Terapéutica.
Alejandro Merenzon: ¿Cuáles fueran los episodios
más
dolorosos vividos por ustedes durante sus etapas de adicción?
Juan (24 años): Uno de los episodios más dolorosos
para mí fue cuando mis padres me echaron de mi casa.
Yo me drogué desde los 11 años con marihuana, ácidos
(LSD), anfetaminas y terminé inyectándome cocaína.
También me dolió mucho el desprendimiento de mi pareja ya que
yo pensaba que iríamos a formalizar y a partir de ese fracaso comencé a drogarme más
intensamente.
Yo ocasioné mucho mal y sufrimiento en mi propia casa, a mis padres
y hermana ya que les robé de todo (antigüedades y recuerdos de
familia, cristalería, alhajas, etc.) terminé robando sábanas,
toallas, frazadas, vaciando los roperos, le robaba el sueldo a mi hermana.
Episodios dolorosos y vergonzosos.
Lucas (29 años): Para mí fue doloroso el haber perdido
el control sobre lo que hacía.
Yo probé distintas drogas en mi pasado pero lo que
me ocasionó problemas graves fue mi alcoholismo.
Me sentía muy mal, veía que los demás me veían
mal, sentía desgano, empecé a perder cosas desde materiales hasta
afectivas.
La bebida me manejaba.
Toqué fondo.
Antes de venir acá, no aguantaba más, pedía ayuda a
gritos, me corté las venas.
Todo muy feo y doloroso de recordar.
Yo vivía solo y durante mucho tiempo traté de tapar mis problemas
ante los demás.
Amanda (20 años): Lo más doloroso para mí fue
el haberme separado de mi familia, pelearme con mi hermana desde que empecé a drogarme a
los 13 años con ácidos, marihuana,
luego a los 14 años empecé a inyectarme cocaína,
robaba casas, negocios, autoestéreos, también robé con
violencia física y con armas de fuego; nunca me drogué antes
de robar, yo prefería vender "mi botín" y con ese dinero
recién ahí comprar drogas, Viajaba a Bolivia
a comprar cocaína. Tuve problemas
con la policía, yo también traficaba y en Tucumán me torturaron.
Estuve presa 2 años, conozco varias cárceles. Tengo SIDA desde
hace 5 años.
Alejandro (32 años): Me tocó 9 meses en el Borda en
el Servicio 13 y después en Servicio 4. Muy feo, todo muy oscuro, vegeté durante
mucho tiempo, mucha soledad y sensación de fracaso.Viví en carne
propia toda la miseria humana y las peores bajezas.
Yo era un delincuente, robaba a mano armada, casas y negocios, prefería
ser escruchante y no robar con violencia física.
Me dolió y aún me duele que mi padre haya sufrido un infarto
y haya estado en terapia intensiva; por mi culpa, por todo
el sufrimiento que yo le ocasioné.
Fue tremenda y pésima mi estadía en Bolivia, yo me picaba (inyectaba)
7 u 8 gramos de cocaína diariamente, estaba
flaquísimo, llegué a pesar 43 kg. y mi peso en realidad es de
63 kg. o sea que había bajado unos 20 kg.
Ya no podía ni caminar.
Me tuvo que ir a buscar mi familia, yo estaba muy mal y llamé por teléfono.
Me inyectaba en los brazos, en las piernas, en las manos y pies. Hasta llegué a
inyectarme en la yugular. Encerrado solo en el hotel.
Mi vida fue un desastre. Durante mucho tiempo manejé dólares
falsos, también anduve a los tiros.
Me empecé a drogar a los 18, fueron muchos años.
Guillermo (25 años): A mí me afectó el abandono
familiar, siempre me relacioné mal con mi familia. Poco diálogo
con mis padres y pésima convivencia. Llegué a ahorcar a mi madre
para sacarle dinero y me agarré a las trompadas con mi padre anciano.
En casa siempre hubo problemas económicos, todos salían
a trabajar y desde chico yo ya me quedaba solo. Eso me dolió.
Chicha (49años): Yo estoy en recuperación desde
hace muchos años, con serios problemas de alcoholismo y
tuve una recaída muy fuerte, toqué fondo. Cuando
bebía, me ponía muy violenta, mezclaba bebidas alcohólicas con
láudano (tranquilizante), bebía vino, whisky, le pegaba a mis
hijos, un verdadero desastre, me echaron de casa, momentáneamente perdí a
mi familia, mi empleo y mi casa.
Todo muy doloroso. Ahora llevo sobria y en tratamiento más
de dos meses, me siento bien acá y empecé a ser persona nuevamente.
Alejandro Merenzon: ¿Cómo se comportaron sus
familiares durante aquellos años de adicción y
Ustedes para con ellos?
Alejandro (32): Yo directamente dejé de verlos (cuando me drogaba)
y cuando los veía les mentía mucho. Engañé y usé mucho
a mis padres, les causé mucho dolor, tristeza, angustia.
Fíjate que mi viejo tiene 73 años y aun sigue corriendo para ayudarme.
También les robé de todo, los castigaba; jamás escuché sus
consejos.
A mi padre anciano le pegué y los vi a ambos infinidad de veces llorando.
Sus lágrimas, llanto y desesperación realmente en aquella época
no me llegaban, no se me movía ni un pelo.
Yo siempre fui muy egoísta, nada ni nadie me interesaba. Mis padres
siempre estuvieron a mi lado cuando los necesité, cuando les pedí ayuda.
Me iban a visitan todos los días al Hospital Borda.
Juan (24): Yo me comporté muy mal con mi familia. Hice
cosas muy feas, sufrieron mucho, mucho dolor. Mis padres por miedo a que
me descontrolara y rompiera cosas en casa me daban dinero suyo para que
fuera a comprarme drogas.
Mis padres son enfermos, mi madre es discapacitada (no puede caminar) y yo
me aproveché y abusé mucho de ellos.
Realmente estoy muy avergonzado y arrepentido por todo cuanto le hice sufrir
a mis padres., Miles de veces les prometí encausar mi vida y no hice
más que abusar de sus confianzas.
Amanda (20): Yo me asilé de mi familia. Cuando me acercaba
era para robar o hacer algún daño. Mi mamá me abandonó cuando
yo tenía 14 años (se fue de casa) y mi padre sufrió mucho,
envejeció y hasta hace unos meses parecía un viejo de SO años
(y tiene sólo 50), le afectó muchísimo todo lo mío,
ya estaba desganado, abatido, paralizado, de verme tan mal, de ver a su hija
con 20 años presa y con SIDA. Debe ser algo muy duro para un padre.
Muchas veces le vi la mirada perdida y su desesperación estaba constantemente
en su rostro.
Lucas (29): Yo conté con un gran apoyo familiar. Cuando necesité ayuda y
la pedí, mi padre corrió y por estar a mi lado.
A todos nosotros nos afectó mucho la muerte de mamá (hace 14
años) y la familia a partir de ahí se desmembró.
Alejandro Merenzon: ¿Cómo llegaron ustedes física
y psíquicamente a este programa y cómo se encuentran
hoy?
Juan (24): Yo llegué muy mal, muy deteriorado y sumamente necesitado
de ayuda.
Mi situación era insostenible; vivía en un verdadero infierno.
Llegué muy débil y flaco, consumiendo cocaína había
bajado unos 12 kilos y además tenía varias infecciones en las
muelas y una enfermedad venérea mal curada.
Psíquica y anímicamente estaba destruido, sentía muchas
culpas y remordimiento. Un fracaso era yo como persona.
Ahora me siento bien, me estoy recuperando físicamente, me han acompañado
y llevado a hospitales para atender mis infecciones, estoy sereno y lúcido,
recuperando confianza en sí mismo, he aumentado varios kilos y esta
vida sana de campo me sienta bien. Estoy agradecido por todo lo que ustedes
me están brindando.
Esta terapia me sirve para conocerme, para descubrirme, me
estoy reconciliando con mi familia y con la vida en todos los órdenes.
Estoy muy conforme.
Amanda (20): Mi internación me sirvió y
me sirve para darme cuenta que es lo que tengo que hacer y cómo
debo vivir.
He dejado de robar, de drogarme, de destruirme y de tener problemas
con la justicia.Ahora soy otra persona, le he encontrado sentido a mi vida,
tengo mucho por hacer y me he fijado objetivos y metas a corto y largo plazo.
Ahora tengo un proyecto de vida claro y coherente ya que tengo pensando (para cuando está recuperada
y haya finalizado acá mi tratamiento) estudiar, trabajar
y volver a vivir con mi familia. Hace 8 meses que estoy acá internada,
estoy con mucha fuerza y ganas de seguir adelante.
Ahora mi viejo sonríe y es feliz. Mi papá recuperó paz
y confianza.
Alejandro (32): Yo llegué muy pero muy mal. Hace 8 años
que ando deambulando haciendo distintos tratamientos en diversos
programas.
Siempre fui muy inconstante y abandoné mis internaciones antes de rehabilitarme
totalmente. En cada tratamiento aprendí y avancé algo
pero mis recaídas fueron tremendas. Acá vine
por mi propia voluntad, confío en este programa y me siento bien entre
este grupo de gente.
Necesito estabilizarme, ordenar mi vida, encontrar paz y armonía, darme
satisfacciones y dárselas también a mis seres queridos.
Logre identificar mis conflictos y los factores que me llevaron al caos y al
derrumbe.
Me sirve hacer psicoterapia de grupo.
Yo me drogaba para sentirme distinto, para llenar vacíos.
Ya no siento ni tengo esas necesidades. Ahora por primera vez en muchos años
siento que estoy construyendo algo positivo.
Lucas (29): Llegué muy mal anímicamente. Muy deprimido
y confundido.
Este tratamiento me ayudó para parar; ahora me siento
muy bien. Se me fueron las angustias y la depresión.
Acá aprendí a sincerarme, a abrirme, a compartir con otros como
yo aquellos conflictos que
me perturbaban.
Estoy muy agradecido ya que acá he vuelto ala vida. Mi familia está muy
contenta ya que me ven muy bien.
Alejandro Merenzon: ¿Qué consejo
le pueden dar ustedes al padre o a la madre de un drogadicto?
Chicha (49):. Yo diría que se acercaran a aquel hijo adicto y
que lo motivaran para que se interne para
hacer un tratamiento. Sólo nadie logra ni puede rehabilitarse.
Un adicto es un enfermo y nadie mejor que otros ex-adictos para
comprenderlo y ayudarlo.
Lucas (29): A los padres yo les diría que se
informen acerca de la drogadependencia y
que traten de acercarse a sus hijos, de comprenderlos
y de acompañarlos para que se internen.
Amanda (20): Yo les diría que traten de llegar al interior
de sus hijos y que si el adicto los rechaza, que
busquen otras formas de llegar a él.
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