| CLINICAS PARA DROGADICTOS
"Entrevista a Francisco de Quevedo"
La clínica para la rehabilitación del drogadicto contiene a individuos que no sustentan lo que dicen ni lo que hacen; se quejan de melancolías, viven descontentos, son hipócritas mal entretenidos y mentecatos.
Esto significa que los drogadictos son tontos, simplistas en sus razonamientos, necios, fatuos, sandios y faltos de juicio.
La mentecatería y la mentecatez es lo que no les permite elegir lo correcto; esa es la necesidad que los lleva a la ruina personal y familiar, es una cadena por eslabones mortales que convierten las vidas en agonías.
Las clínicas para drogadictos en ocasiones son muy apropiadas porque contienen y protegen a esas personas que se encuentren bajo el poder de la confusión y poseídos por vanidades.
He visto que en las clínicas para rehabilitación del drogadependiente el tratamiento dice: “Yo soy el desengaño; siendo que ayuda a abrir los ojos y las mentes para desengañarse y despertar a la vida, a la fe y a la aceptación de los cuidados, los mentecatos dejan de mostrarse embelesados por esos vanos y necios deseos de derrumbe.
El tratamiento de rehabilitación para drogadependientes le dice al fatuo: “Debes permitirte ver el verdadero mundo y gozar correctamente en el”:
La reflexión enseña que todos los pecados son malos y que hay una voluntad que apetece lo digno.
El conocimiento de la lujuria y de la representación de la ira deben reforzar la voluntad de cambio en el gran despertar dentro de la comunidad terapéutica que convierte la antigua indignidad y mentecatez en luminosidad. |