TRATAMIENTO DE REHABILITACION PARA EL ALCOHOLICO
"Entrevista a Francisco de Quevedo"
Con total desvergüenza la persona alcohólica continua amarrada a una sarna mental y a un cáncer espiritual, a un sarpullido diario vergonzante para sus familiares, vecinos o amigos.
Se comporta como una mosca molesta, como un sabañón y como un especialista en rapiña.
Es un pícaro arrastrando su malestar introduciendo su confusión en la telaraña de sus propios vicios.
A veces, hablando a gritos, tropezando o insultando nos confirma que es una persona del diablo.
La maraña de su borrachera lo lleva a decir necedades, vive cada instante perturbado y anda como un loco mirando hacia donde huir.
¿Hay alma que no la quiera el diablo?.
El alcohólico no le hace asco al demonio ni al infierno, anda en pena por todos los sótanos y sepulcros de su propia inconsciencia mientras cree que su lugar y su misión es andar entre los desalmados.
Busca en el alcohol sacudirse el temor de los huesos embotándose para evitar enfrentarse a la verdad desnuda y amarga.
El tratamiento de rehabilitación para el alcohólico recibe a individuos que dando gritos y alaridos pretenden abandonar la clínica o la comunidad terapéutica; se comportan como piojos desdichados acostumbrados además a andar, a callejear o a beber junto a pobres mujeres alcohólicas llenas de males y desdichas.
El tratamiento para alcohólicos reforma a todos esos cabrones y sabandijas que estafan, roban, engañan y alteran a sus propios padres, hermanos, hijos y esposas con diálogos, reflexión, medicamentos y tareas que son el mejor cuidado y remedio para esta adicción. |