Algunos tratamientos para drogadictos o propuestas para la rehabilitación de alcohólicos proponen caminos demasiado laxos para la moral judeocristiana.
A veces ese debate si la comunidad terapéutica ha venido para comprender o si fue creada para imponer una verdad curso contenido la tuvimos a nuestro alcance en la Biblia, el Corán o la filosofía de los pensadores griegos.
Los familiares del adicto, a pesar de tantos errores o intransigencias y para zafarse de un insensato asedio queden necio brinda, recurren a una institución especializada en drogadependencia porque entienden que es un territorio donde reconquistar la fe que la inhumana adicción intentó aniquilar.
Entregara a la defensa de los derechos pisoteados que padecen los familiares de drogadictos y alcohólicos, en total rebelión contra las vejaciones y contra la corrupción del alma, la comunidad terapéutica de puertas cerradas contiene a los corruptos de espíritu, los aloja y conecta con Cristo y con una psicoterapia que les hace entender como la pereza, el prejuicio o la ignorancia actúan como embate devastador convirtiéndolos en míseros defensores del pecado.
El tratamiento de rehabilitación para los drogadependientes ha conseguido lanzar una honrosa reforma holística (mente-cuerpo y alma) para que las existencias de las inadaptados sufran esa transformación con la remodelación de conductas que sus familiares necesitan, pretenden y solicitan a gritos.
El encuentro con Dios en la realización del tratamiento de rehabilitación para drogadictos logra por rasgar el velo de la hipocresía sobre los sufrimientos y las realidades descabelladas que adictos y familiares tuvieron que soportar. |