Los tratamientos de rehabilitación en drogadependencia son puentes, instrumento de diálogo y comprensión; son caminos dignos para conocer la coherencia y la moral.
Con la óptica, las dudas, preocupaciones y egoísmos el adicto drogadependiente, decepcionado por el cinismo de su propia psicopatía intenta en su tratamiento con internación algo así como reinventarse.
Cuando leemos en un grupo de reflexión o en talleres literarios las confesiones de San Agustín, los escritos de Spinosa, el tratado de Giordano Bruno o de Santo Tomás, entendemos que si pretendemos leer entre líneas los significados más profundos de las homilías de Juan Pablo II vamos a embarcarnos en una nueva aventura de crecimiento, paz y amor.
La comunidad terapéutica aspira a ser una micro sociedad firme aunque tolerante en los aspectos psico anímicos del drogadependiente para que aproveche y valore la libertad religiosa y de expresión dentro de un proceso lento de 12, 24 o 36 meses de internación.
Si estos tiempos de tratamiento nos resultaron extremadamente largos, recordemos que el drogadicto se había precipitado en el caos, en la degeneración, sin ley alguna y con el enseñoreamiento del crimen como bandera.
Todo centro especializado en la atención de drogadictos desea evitar esta degradación y controlar el proceso de transformación mediante la observación del cumplimiento de horarios y de actividades que el drogadependiente realiza en su tratamiento, la psicoterapia, la evaluación acerca de sus días de visitas y su disposición religiosa. |