Algunos establecimientos consideran que los drogadictos son criminales y que la adicción de un delito.
Yo creo que la adicción es un grave error y que una institución para la rehabilitación de drogadictos debe ayudar a "respirar"; creo que las comunidades terapéuticas funcionan como si Dios nos hubiera regalado pulmones más desarrollados, más grande, más amorosos para una gran oxigenación.
He visto durante 22 años como el drogadicto cuando se encuentra internado y en tratamiento vive su mejor momento porque más que nunca es absolutamente soberano y libre coronado por su buena voluntad, por su esfuerzo y talento se encuentra con nobles cualidades en una existencia mágica y privilegiada.
Los drogadictos que se encuentran internados en clínicas y comunidades terapéuticas se muestran con maneras respetuosas, apasionadas y afectuosas.
Son brillantes exponentes del beneficio religioso y terapéutico de la rehabilitación porque pueden afirmar que dentro de la comunidad terapéutica el futuro será distinto, mejor y más bello; estimulante como un soplo de vida e interpretado como una bendición.
Por la seriedad de su desempeñó el drogadicto internado la institución apropiada brindará a su vez tanto su compañeros como a sus familiares altas cuotas y dosis de respeto, afecto, comunicación y amor. |