Cuando hablamos de drogadependientes sabemos que las personas con los cuales convivo y con quienes a menudo trabajo para mejorar la existencia de nuestra comunidad y de nuestro barrio deben ser asistidas con coraje, paciencia, dedicación e inteligencia.
Todos los drogadictos o alcohólico que están mal, merecen respeto porque sin respetar de rehabilitación mientras que aquellos que ya están bien merece nuestro reconocimiento por que enaltece, anima y estimula.
Si los drogadictos internados en un instituto especializado en drogadependencia tienen a Dios en el corazón, tienen un elemento ético y espiritual que religiosamente lo va a ayudar a ver todos esos aspectos profundos de la vida.
El tratamiento de rehabilitación para la drogadependencia le enseña a los adictos a comprometerse con una responsabilidad aún mayor primeramente dejar el consumo de drogas: enseña a vivir como Dios manda dentro de un estilo de vida muy fecunda y es ahí cuando comienzan a desmoronarse los muros de prejuicios.
Los familiares de los drogadependientes tienen a la comunidad terapéutica como fiel aliada, eso hace que no se vean obligados a soportar la tiranía de siempre.
Las comunidades terapéuticas critican el despotismo y la tiranía de las adicciones logrando cambios profundos que ratificando a Dios. |