Cada día de tratamiento es un encuentro gozoso, cordial y afectuoso, marcado especialmente con el aspecto festivo del encuentro con Dios y con los afectos.
Después de soportar el fatigoso viaje de la drogadependencia, el residente en tratamiento encuentra su espíritu vivaz y comunicativo con el sentimiento que prevalece principalmente dentro del terreno de la simpatía.
Sabemos que el drogadependiente vivía, antes de internarse, con un tono decididamente agresivo y un semblante constantemente enfadado salvo en los picos de libertinaje cuando se sentía a sus anchas.
En su internación dentro de la comunidad terapéutica todo eso desaparece, da una prueba de madurez como una expresión de una nueva apertura al diálogo sobre los factores que generan deterioro; se trata en realidad de una nueva táctica de lucha considerada actualmente muy eficaz.
El tratamiento de rehabilitación para drogadependientes es un proceso de rectificación o sea de autocrítica y renovación, dando un espacio especialmente amplio para el debate, la crítica y la autoobservación para evitar que las expresiones individuales encuentren refugio en los mecanismos de negación.
La comunidad terapéutica promueve un contraste abierto en el plano de las ideas y una relación personal, familiar y grupal de simpatía y de estimación recíprocas. |