Cuando se piensa en el origen de un pensamiento específicamente terapéutico y de las bases ético-morales del pensamiento reivindicativo, inevitablemente debemos ir hacia Moisés y Cristo como también a "La República" de Platón o las "Confesiones" de San Agustín.
La comunidad terapéutica a puertas cerradas de orientación religiosa debe ser tenida en cuenta como un centro de educación superior; representa el apogeo del sistema asistencial para las adicciones gracias a la variedad de las fuentes culturales que la constituyen y que provienen de todos los continentes así como la multiplicidad que la nutre, es verdaderamente hija, hermana y madre del mundo.
El amor se encuentra en sus mismas raíces filosóficas, terapéuticas, religiosas y pragmáticas.
Ligada al compromiso de realizar al desarrollo educacional, reeducativo, cultural, asistencial, pedagógico y psicoterapéutico ha transferido en el submundo marginal los sentimientos religiosos y las ideas monoteístas, la búsqueda de un desarrollo multiforme en el que se integran la experiencia universal y la situación específica de cada persona o grupo.
Es un modelo de emancipación con profundas raíces religiosas cuya expresión más auténtica es la búsqueda del bienestar personal, familiar y social en el que Dios se manifiesta en toda su extensión.
La comunidad terapéutica de sistema cerrado debe ser fiel y obediente a la palabra y voluntad de Dios. |